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RECUPERAR LA LÍNEA TRAS LAS NAVIDADES

Según datos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, el 83% de los españoles se salta la dieta en las fiestas navideñas; el 63% empieza a comprar los dulces de Navidad a partir de la primera semana de diciembre (un 12% en noviembre); el 78% realiza comidas tardías y de más de dos horas de duración, y una de cada tres personas salen a tomar copas hasta la madrugada.

Con estos datos, es fácil comprender que uno de los propósitos recurrentes cuando empieza el año sea ponernos a dieta. Pero debemos hacerlo de forma equilibrada y siendo conscientes de que, más importante que nuestra línea, es nuestra salud.

La alimentación
En esta época es habitual ver publicitadas en los medios, las famosas “dietas milagro”, que no son apropiadas y no debemos seguir, porque no están basadas en fundamentos científicos y pueden ser perjudiciales para la salud, al prometer una pérdida de peso rápida y sin esfuerzos, y eliminando alimentos que son fundamentales en la alimentación. Si hemos ganado algo de peso, hay que tener paciencia y no obsesionarnos con perderlos de la manera más rápida posible. Optar por este tipo de dietas no suele dar los resultados esperados.

Si lo que queremos es perder los kilos que hemos ganado después de las fiestas navideñas, lo más aconsejable es seguir una dieta equilibrada, baja en calorías, y sin grandes restricciones. Hay que recuperar los hábitos saludables, sin abusar, como suele suceder en las comidas navideñas, de alimentos ricos en salsas, sal y azúcares, que provocan una sensación de hinchazón debido a la mayor retención de líquidos, pero que reduciremos según vayamos recuperando nuestro ritmo habitual de las comidas y una dieta equilibrada.

Intentaremos contrarrestar con una dieta más ligera, rica en vegetales y fruta fresca, bebiendo mucha agua y reduciendo las grasas poco saludables, los refrescos, los dulces y el alcohol. También es conveniente optar por técnicas culinarias más saludables como la cocción al vapor, el hervido, el papillote o la plancha. Se recomienda comer 5 veces al día con raciones más pequeñas, pero no saltarse ninguna de las ingestas, esto nos ayudará a mantener nuestro metabolismo activo y evitar la acumulación de grasa. Se recomienda comer sin prisas y masticar bien los alimentos para una mejor digestión de los mismos.

Los alimentos a consumir durante estos días deben ser:

  • Frutas, como naranja, uvas, piña, papaya, manzana, mandarina, pera, plátano, mango, granada, etc…y consumirlas solas, en macedonia, sin azúcar o en zumos naturales y verduras, como alcachofas, espinacas, borraja, brócoli, judía verde, acelga, lechuga, escarola, tomate, cebolla, berenjena, etc.…y tomarlas o bien crudas en ensaladas, hervidas o al vapor. Durante este mes hay que prestar especial atención a los alimentos desintoxicantes como la alcachofa, el tomate, el hinojo, el rábano negro y el ruibarbo.
  • Hidratos de carbono con fibra, como arroz y pasta integral, cereales, soja, etc…
  • Proteína vegetal, como soja, tofu, legumbres, etc.
  • Y beber mucho líquido, principalmente agua; pero también son buenos los zumos y caldos vegetales naturales (no envasados), bebidas de centeno, cebada, arroz y/o soja, infusiones, té verde y/o té rojo, siempre sin azúcar, ni sacarina, ni edulcorantes artificiales. Beber líquidos ayuda a purificar el organismo y que el cuerpo se deshaga de sus desechos y eliminar toxinas.

Sin embargo, debemos evitar tomar las proteínas animales, mantequillas y todas las grasas de origen animal, ya que pueden causar inflamación en los vasos sanguíneos, lo que hace disminuir la circulación y la cantidad de oxígeno entregado a los tejidos, y para limpiar el organismo es necesario el oxígeno. También se deben evitar azúcares, harinas y alimentos procesados o precocinados. Y, por supuesto, el alcohol, cafeína y tabaco.

 

 

El descanso
Es necesario descansar bien, porque está probado científicamente que dormir poco o mal facilita aumentar de peso y que el sueño recuperador reduce el apetito. Por ello, los expertos aconsejan que dos veces por semana, al menos vayamos a dormir antes de las 22:30 horas, porque las horas de sueño que se disfrutan antes de la medianoche valen el doble. Si dormimos bien, nos recuperaremos mejor.

Hay alimentos que por sus propiedades nutricionales y según la cantidad ingerida favorecen el sueño y el descanso porque afectan al sistema nervioso y hacen liberar sustancias como la melatonina y la serotonina que, relacionadas con la sensación de relajación, nos ayudarán a descansar mejor. Algunos de ellos son las bananas, ricas en magnesio, que actúan como un relajante muscular; la avena, rica en hidratos de carbono, que ayuda a liberar serotonina; una cucharada de miel añadida a un vaso de lecha caliente o a una infusión, nos facilita el sueño; las almendras, el pan integral y el pollo, contienen sustancias como el triptofano que inducen al sueño; y entre las infusiones relajantes, la manzanilla es la mejor para dormir mejor, aunque también la tila o la melisa, tienen efectos sedantes. No se debe tomar alcohol, ni café o cualquier bebida excitante al menos durante las 4 o 5 horas antes de irse a dormir.

Algo importante y que debemos tener en cuenta, para dormir bien, es cuidar nuestra cena. Los expertos recomiendan ir a la cama con hambre, ya que una cena pesada puede hacer que nos desvelemos y tardemos en coger el sueño y hay que procurar no cenar y acostarse inmediatamente. Cenar tarde suele estimular la acumulación de grasa durante la noche y puede provocar sensación de somnolencia al poco tiempo de tomarla.

El ejercicio físico
La alimentación es fundamental para recuperar la figura, pero qué duda cabe que no lo es menos realizar algún tipo de actividad física para poner nuestro cuerpo en forma, sobre todo ahora, después de los excesos navideños. Por este motivo, muchas personas optan por apuntarse a un gimnasio.

Pero para hacer ejercicio, y si no puedes pagarte un gimnasio, lo principal es tener fuerza de voluntad, constancia y dedicar un tiempo a la semana, lo que nos reportará un estado de ánimo más positivo y mayor agilidad y relajación para nuestro cuerpo y sin duda, conciliar el sueño será más fácil. Podemos realizar ejercicio en casa o practicar algún deporte entre dos y tres veces por semana. Y, también es conveniente sacar tiempo al día par caminar, se puede comenzar por media hora e ir aumentando el tiempo poco a poco.

Realizado con el patrocinio de la Consejería de Salud y Política Sociosanitaria de la Junta de Extremadura
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