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Los españoles gastan un 4,1% menos en comer fuera de casa.

La crisis ha ido modificando poco a poco los hábitos de consumo de los españoles. También en cuanto a alimentación, de forma cada vez se lo piensan más a la hora de comer o cenar fuera de casa. Según los datos del Panel de Consumo Alimentario presentados por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio ambiente, el gasto global en alimentación cayó el año pasado a 100.678 millones de euros, un 1,3% menos que en 2011. Eso sí, continuó la tendencia alcista registrada en los últimos ejercicios en cuanto al consumo de alimentos en los hogares (+0,2%), mientras que el realizado fuera de casa cayó en un 4,1% respecto al año anterior.

El crecimiento en el gasto dentro del hogar se ralentizó en comparación con anteriores ejercicios debido «a la estabilización de la población, que anteriormente crecía a un ritmo importante; y por la propia crisis, que provoca una contención del gasto y lleva al consumidor a realizar una compra más racional», ha explicado el ministro Miguel Arias Cañete.

La difícil coyuntura económica se refleja también en la composición sociológica de los hogares que más gastan en alimentación. Así, los compuestos por retirados (+1,4%), parejas adultas sin hijos (+3,3%) y jóvenes independientes (+5,3%) tiraron del carro del consumo alimenticio. En el otro lado se situaron las parejas adultas con hijos en edad media (-0,7%) y pequeños (-0,5%).

Además, por primera vez desde 2004, el precio es la razón principal que mueve a los consumidores a elegir un establecimiento en detrimento de otros. El segundo factor en importancia es el de la calidad de los productos y el tercero, la proximidad o cercanía del local. El informe del ministerio que dirige Arias Cañete desvela además un importante incremento de los canales dinámicos (híper, súper, autoservicios, etc.) a la hora de adquirir productos frescos, si bien aún o no han logrado desbancar a los comercios tradicionales.

En lo que se refiere a la cesta de la compra, la encuesta -realizada en 12.000 hogares españoles- desvela un aumento en el consumo de alimentos básicos: fruta fresca (+2,7%), pan (+1,2%), huevos (+1%), carne (+0,8%) y los derivados lácteos (+0,7%). Los productos frescos supusieron el 42,7% del volumen consumido, y el 45% del presupuesto total. En el capítulo de bebidas la disminución es generalizada, con excepción de los vinos y espumosos sin denominación de origen -que aumentaron un 3,6% en volumen y un 7% en valor- y la cerveza (+3,5% y 2,2% respectivamente).

Los españoles consumieron menos aceite (-2,3%), y especialmente el de oliva (-3,8%), si bien el virgen experimentó un aumento del 2,9%. Sin embargo, el último trimestre del año asistió a un desplome del 16% en el consumo global de aceite de oliva, motivado por un alza en el precio del 10,8%.

En cuanto al consumo extradoméstico, se redujo un 4,1%, y representó un 33% del gasto total. Estas cifras vienen marcadas por el descenso de ventas, visitas y del ticket medio por comensal en comidas y cenas, que se situó en 4,84 euros (un 1,2% menos que en 2011). El estudio constata cómo a la hora de frecuentar bares y restaurantes los españoles gastan menos en agua mineral, infusiones, café y bebidas sin gas, mientras que aumentó el consumo de agua de grifo y vino

 

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