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La regla de las 3R

 

La regla de las "Tres eRRes"

La Unión de Consumidores de Extremadura-UCE, preocupada por la contribución al deterioro del Medio Ambiente originada por los productos y hábitos de consumo tan arraigados en nuestra sociedad, quiere hacer un llamamiento a todos los ciudadanos para que en su condición de usuarios y consumidores se paren a reflexionar sobre su capacidad de influir con sus conductas en la mejora global del Medio Ambiente. 

El agujero de ozono, el efecto invernadero, los residuos nucleares, la contaminación atmosférica, la polución de las aguas, etc., se han convertido en cuestiones conocidas por todos nosotros. Ante esta nueva situación, el problema que surge muchas veces es que no sabemos cómo podemos actuar, los canales de participación no están aún muy desarrollados y la información no llega a todo el mundo. Sin embargo, cada vez hay más posibilidades. En muchos lugares de Extremadura la sociedad civil se está organizando para cuidar nuestro medio ambiente a partir de las reflexiones que se han tomado en diferentes encuentros internacionales. 

En el año 1992 se celebró en Río de Janeiro la “Cumbre de la Tierra” promovida por las Naciones Unidas (ONU), en la que más de 100 jefes de Estado y Gobierno firmaron una serie de iniciativas con la intención de mejorar la situación ambiental del Planeta. La Agenda 21 o el Tratado sobre Biodiversidad son algunos de sus resultados. En todas ellas se traza una nueva relación entre el ser humano y el medio ambiente mediante la cual cada uno de nosotros tiene la posibilidad de aportar su colaboración. Dentro de la Unión Europea también se debaten estas relaciones y son cada vez más las decisiones que se toman para la mejora del medio ambiente de nuestro continente. 

Pero la solución de los grandes problemas ambientales, no sólo depende de grandes decisiones políticas, sino que la colaboración y participación de los ciudadanos es esencial. Los consumidores debemos pasar a un plano de protagonismo e influir en la reconversión ambiental. 

El principal concepto con el que se ha trabajado en los distintos foros internacionales es el de “desarrollo sostenible”. Lograr un desarrollo sostenible implica aprovechar los recursos naturales sin agotarlos, conseguir que el desarrollo social y económico de la población pueda mantenerse en el tiempo y las generaciones futuras puedan gozar de una situación ambiental mejor que la actual, incrementando su calidad de vida en todos los sentidos. Y todo ello, además, sin perturbar la vida de nuestros compañeros del planeta, los animales y las plantas, y sin distorsionar nuestros paisajes. Por eso, el cambio hacia formas responsables de consumo se considera como un elemento fundamental en la consecución de este objetivo. 

Mensajes tan difundidos en los últimos tiempos, como la necesidad de buscar alternativas menos agresivas con la naturaleza, de racionalizar y optimizar la utilización de recursos, de limitar la producción de residuos, de evitar la emisión de sustancias contaminantes, etc., son pautas generales de actuación que el consumidor a título individual también puede materializar en su ámbito de actuación cotidiana y particular, sin necesidad de esfuerzos excesivos. 

Los consumidores podemos y debemos protagonizar en mayor medida el cambio que requiere nuestra sociedad para responder adecuadamente al reto ambiental que se nos plantea en la actualidad. Para conseguir este fin, deberemos poner en práctica una serie de consejos sencillos, que, sin implicar grandes esfuerzos, en muchos casos nos van a permitir ahorrar y tienen como finalidad reducir el deterioro ambiental sufrido por nuestro planeta.

Es por ello, que debemos de ser conscientes de que el cuidado del medio ambiente comienza en casa. Sólo hay que cambiar algunos hábitos y aplicar la teoría de las “tres erres”: Reducir, Reutilizar y Reciclar. 

Nuestro hábitos cotidianos están más relacionados de lo que pensamos con la degradación global del planeta. Actos tan rutinarios como deshacernos de la basura sin separarla, comprar utensilios de usar y tirar o adquirir alimentos sobreenvasados o envasados en materiales poco ecológicos o no reciclables, contribuyen a la contaminación ambiental. 

Reduzca

- Adquiera productos en envases de gran capacidad y, preferiblemente reutilizables. Evite los envases de un solo uso. 

- Trate de no comprar productos con envoltorios superfluos. Lo importante es el producto, no que el embalaje sea atractivo. 

- Evite utilizar, en la medida de lo posible, artículos desechables como pañuelos de papel, rollos de cocina, vasos y platos de cartón, cubiertos de plástico, etc. La industria de productos de usar y tirar es la que crea más basura en todo el mundo. 

- Conserve los alimentos en recipientes duraderos. No abuse del papel de aluminio. Adquiera alimentos frescos sin envases prescindibles. 

- Evite utensilios y juguetes que funcionan a pilas. Si no es posible, utilice pilas recargables o pilas verdes no contaminantes. 

Reutilice

- Al utilizar papel para escribir o para fotocopias, utilice las dos caras. 

- Si tiene jardín, recicle la materia orgánica. 

- Reutilice las bolsas de plástico del supermercado, para otros usos, como tirar la basura. 

- No tire los tarros de cristal, son útiles para guardar pasta, legumbres, etc. 

Recicle

- Separe los materiales que componen la basura para que se puedan reciclar. Utilice bolsas distintas para la basura orgánica, para el papel y el cartón, para los envases de vidrio y otra para el resto de envases (brik, plástico, latas...). Y deposite cada tipo de residuo en los contenedores que hay para ello. 

- Haga un uso correcto de los contenedores de recogida selectiva. Un solo tapón de aluminio puede dar al traste con la carga de vidrio de todo un contendor. 

- Para producir una tonelada de papel es necesario talar 5,3 hectáreas de bosque. El consumo anual en nuestro país obliga a cortar unos 20 millones de grandes árboles. Consuma menos papel, compre papel reciclado y envíe a reciclar todo el papel posible. 

- No tire al contenedor de papel ni plástico, ni cartones de leche. 

- El cristal de vasos y bombillas no se puede reciclar conjuntamente con el de los envases. Deposite en los contenedores de vidrio sólo botellas y frascos. 

- No guarde ni mezcle con la basura los envases vacíos (o con restos) de medicamentos ni los que han caducado. Deposítelos en los contenedores que encontrarán en sus farmacias (puntos SIGRE).

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