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¿Sabes qué son los impropios?

 

¿Sabes qué son los impropios?

 

 

Impropios: con ese nombre conocemos a los residuos que son depositados incorrectamente en un contenedor. En muchas ocasiones no se trata de un acto de mala fe, sino de un error cometido, bien por desconocimiento o bien por equivocación.

Mucha gente deposita cosas en el contenedor equivocado creyendo que hace lo correcto y que así se reciclarán, pero no saben que en realidad están dificultando en gran medida el reciclaje de aquello que de verdad ha de ir en ese contenedor. El contenedor amarillo, que está destinado exclusivamente a los envases, suele ser el contenedor en el que encontramos más “errores”. Concretamente, en Extremadura el 40% de lo que se deposita en el contenedor amarillo son impropios.

Separar bien en casa y luego depositar cada material en su contendor correspondiente es muy importante. Ante cualquier duda sobre dónde depositar un envase, puedes consultar el buscador de envases de la web de Ecoembes y la app Guía de Reciclaje, disponible para iPhone, Android y Windows Phone.

Los principales impropios que terminan en el contenedor amarillo son los envases de cartón (cajas) y de vidrio (tarros y botellas). En el caso de las cajas de cartón (por ejemplo, las de  galletas o cereales) podríamos pensar que al ser un envase hay que echarlas al contenedor amarillo, pero el papel y el cartón han de depositarse siempre en el contendor azul. Y los envases de vidrio, en el contendor verde.

Ropa, pequeños electrodomésticos, peluches, sartenes, ollas, cubertería, juguetes, cintas VHS, discos de CD y DVD, hojas secas, cápsulas de café, bolsitas de té e infusiones, blíster de medicamentos vacíos, cubiertos de plástico, el papel de aluminio muy sucio… no son envases y por lo tanto no van al contendor amarillo. En el contenedor azul nunca va el papel de aluminio, el film o las servilletas sucias. Y al verde no hay que tirar porcelana, cerámica o cristal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es esencial diferenciar un envase de algo que no lo es, este es el primer paso para un correcto reciclaje. Después, debemos reflexionar sobre el tipo de material del que está hecho el envase para introducirlo en su contenedor correspondiente. Una vez te acostumbras a hacerlo así, ¡reciclar es facilísimo!

Recuerda: envases de plástico, envases metálicos y briks, al contenedor amarillo; el papel y las cajas de cartón, al contenedor azul; y envases de vidrio, al contenedor verde.

EL PROBLEMA DE LOS IMPROPIOS
¿Y cuáles son las consecuencias de los “impropios”? El principal problema se genera en las plantas de selección y clasificación de envases. Los envases procedentes del contenedor amarillo, antes de llegar al reciclador que corresponda, pasan por una planta de selección donde separan distintos materiales (PET, PEAD, film, aluminio…). La presencia de envases inadecuados (por haber sido depositados en el contenedor que no tocaba) y de elementos extraños entorpece el sistema.

Aproximadamente la mitad de las plantas de selección en España están automatizadas y la separación de los envases por tipo de material se realiza mediante tecnología avanzada con separadores ópticos. El personal, además de supervisar que las máquinas funcionen bien, ejerce como primer filtro en la separación y retira de las cintas de transporte los elementos más voluminosos que puedan entorpecer o estropear el proceso. Cuantos más impropios, más dificultades en esta tarea, más posibilidades de avería, más ineficacia y peores resultados en cuanto a cantidades de envases seleccionados.

Existen objetos especialmente nocivos en este proceso. Es el caso de las cintas VHS, que pueden quedarse enrolladas en los ejes de la maquinaria, obligando incluso a paralizarlas para su limpieza. Elementos metálicos como sartenes, ollas u otros útiles de cocina pueden llegar a ser peligrosos. Y es que las plantas de separación cuentan con potentes electroimanes diseñados para separar únicamente las latas de bebidas y las latas y botes de conserva, no otro tipo de objetos metálicos. Por su parte, los productos textiles entorpecen el proceso de reciclaje de los envases del contenedor amarillo porque si se cuelan pueden, además de entorpecer la separación de envases,  deshilacharse y acabar estropeando y paralizando las máquinas.

Separa bien para reciclar después. Con este pequeño gesto estamos contribuyendo al cuidado del medio ambiente y, en definitiva, a que el mundo en que vivimos sea mejor.

 

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