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Once millones de hogares cambian de compañía eléctrica por sorpresa

 

Al parecer, el origen de estos argumentos pseudocientíficos estaría en el francés René Quinton, que a finales del siglo XIX y principios del XX experimentó con mezclas de agua marina y agua destilada llegando a desarrollar un suero inyectable que al principio tuvo buena acogida y que más tarde se prohibió porque tenía más contraindicaciones que beneficios.
Realizado con el patrocinio de la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales de la Junta de Extremadura
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Once millones de hogares cambian de compañía eléctrica por sorpresa

10/09/2019 | Unión de Consumidores de Extremadura

 

 

Una nueva carta vuelve a plantear todo tipo de dudas a los consumidores por la ya de por sí compleja factura de la luz. Esta vez las grandes compañías están informando a sus clientes sobre el cambio de nombre que han adaptado cada una de ellas. Lo hacen a instancias de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el organismo que les ha obligado a modificar su marca para no crear confusión entre los hogares. Pero la mera recepción de una misiva de una eléctrica ya supone una duda acerca del cómo, cuándo, cuánto y por qué de ese cambio.

La nueva denominación empresarial afecta a 11.068.072 hogares, esto es, al 41,7% del mercado doméstico, según los últimos datos disponibles de Competencia. Se trata de los consumidores que tienen contratada la tarifa regulada (Precio de Venta al Pequeño Consumidor, PVPC), quienes no se encuentran acogidos a algunas de las centenares de ofertas comerciales que existen actualmente.

Al contrario de lo que sucede en el mercado libre, donde hay más de 200 compañías que venden luz, en el caso del PVPC solo lo pueden hacer aquellas que se encuentran autorizadas para ello. Son las firmas históricas de electricidad:Endesa, Iberdrola, Naturgy (antes Gas Natural Fenosa), EDP, Viesgo (propiedad de Repsol) y CHC, además de las de Ceuta yMelilla.

El problema para el consumidor es que esas mismas empresas ofrecen, por otro lado, tarifas libres (habitualmente 'packs' con precios mensuales o anuales fijos, además de servicios añadidos por los que puede optar el consumidor). Y lo venían haciendo casi con la misma marca, logotipo y denominación que las firmas con las que operan en el mercado regulado. Lo mismo ocurría con otras filiales dedicadas, por ejemplo, a la distribución de luz.

Ante este cóctel de marcas que en muchos casos se solapan con sociedades del mismo grupo, la CNMC obligó a finales del año pasado a las empresas a transformar sus denominaciones, para que los clientes «identifiquen de un vistazo sin confusión alguna a su comercializadora y el mercado en el que ha contratado el suministro de electricidad y/o gas». Desde entonces, las seis grandes empresas que ofrecen la tarifa regulada han ido cambiando su nombre. Y, al mismo tiempo, van informando a sus clientes.

La primera en hacerlo fue Naturgy, aprovechando la renovación de su imagen desde Gas Natural Fenosa al logo actual. Entonces, la firma estableció un nuevo nombre para su empresa de PVPC:Comercializadora Regulada (Grupo Naturgy).

En los últimos meses, el resto de empresas han realizado este mismo movimiento. Las nuevas denominaciones son las siguientes: en el caso de Iberdrola, la firma se denomina Comercializadora de Último Recurso (Curenergía); en Endesa se llama Energía XXI; en EDP la nueva marca es BASER; en Viesgo-Repsol se denomina Régsiti;y en CHC, Comercializador de Referencia.

En las cartas informativas que estas compañías están enviando –o ya enviaron en su momento– a sus clientes les explican cuál es ese cambio de marca. Y en la mayor parte de los casos apuntan que esa modificación no supone ningún coste adicional ni una reconversión de sus tarifas. Esta es la gran duda que se genera entre los usuarios del mercado regulado al enterarse de la nueva compañía. «¿Pagaré más por la luz?».

La propia CNMC ha recordado que estos cambios no suponen que el titular del contrato haya modificado su comercializador ni que se haya producido una alteración del contrato, ni tampoco que se haya registrado una variación en las condiciones de suministro ni en los precios. «Simplemente, ha cambiado la imagen de marca», explica.

El mercado regulado dejó de ser la opción preferida por los consumidores hace cuatro años. Desde entonces, cada vez más hogares optan por las tarifas eléctricas libres en las que se abona un precio fijo al mes independientemente de la variación del coste de la luz. Sin embargo, en la mayor parte de los meses suele ser más económico el PVPC a pesar de que la tarifa cambia no solo día a día sino casi hora a hora. De hecho, está ideada como refugio para los consumidores por parte del Ejecutivo a pesar de las múltiples modificaciones que ha tenido.

Solo en 2018, más de 300.000 hogares pasaron del mercado regulado al libre. Y en los últimos cuatro años más de tres millones de titulares de contratos también han andado ese camino que es gratuito. Otra gran diferencia de las tarifas libres es que una cuarta parte de sus contratos están acogidos a la discriminación horaria (nocturna) mientras que en el regulado apenas un 7% opta por esta modalidad de ahorro.

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