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Mascarillas: Qué tipos hay y cómo desecharlas correctamente

Mascarillas, ese elemento de protección indispensable que se ha colado en nuestro día a día y se ha convertido, junto al gel hidroalcohólico, en lo que no podemos olvidar antes salir de nuestro hogar. Lejos quedan aquellos tiempos en los que, antes de salir de casa, solo nos asegurábamos de llevar encima las llaves, nuestro teléfono móvil y nuestra cartera, pero… ¿Realmente conoces las diferencias existentes entre ellas y cómo debemos desecharlas?

 

Tipos de mascarillas

Como ya todos sabremos, el Ministerio de Sanidad, distingue entre tres tipos de mascarillas: Higiénicas (o de barrera), quirúrgicas y EPI.


Higiénicas o de barrera

Las mascarillas higiénicas no son un producto sanitario y cubren la boca, nariz y barbilla por medio de una sujeción a cabeza u orejas. Están destinadas a personas adultas y niños sin síntomas que no sean susceptibles de utilizar mascarillas quirúrgicas ni máscaras filtrantes de protección contra partículas.

Como recalca la Asociación Española de Normalización (UNE), no son un equipo de protección individual en el sentido del Reglamento UE / 2016/425, es decir que protegen más al resto de personas de que las contagiemos si la llevamos puestas que al revés. Esto es algo que también ocurre con las quirúrgicas. 

Con este tipo de mascarillas se han incrementado las fabricaciones caseras por lo que la UNE ha publicado las especificidades para facilitar la fabricación de este tipo de mascarillas tanto para empresas como para personas en casa, de manera artesanal. En este sentido, es muy importante que cumpla con todas las especificaciones necesarias para no poner en riesgo nuestra salud. Respecto a este tema, te invitamos a que revises nuestro estudio de investigación en el que comprobamos cuántas de estas mascarillas cumplían con los requisitos y especificaciones técnicas necesarias.


Quirúrgicas

Las mascarillas quirúrgicas se utilizan para evitar el contacto con las salpicaduras de fluidos en procedimientos como cirugías u otros. Lo importante a tener en cuenta con este tipo de mascarillas, como ocurre con las higiénicas, es que protegen más al resto de personas que a quien la lleva puesta. Esto es así porque ejercen fundamentalmente de barrera al estornudar o toser. Por tanto, tienen la finalidad de evitar la transmisión de agentes infecciosos por parte de la persona que la lleva pero no son efectivas para prevenir el contagio.

Las pueden usar las personas sanas, pero Sanidad las considera prioritarias para personas sintomáticas o asintomáticas positivas.

Lo importante en estas mascarillas, que cubren boca, nariz y barbilla, es el amarre. Es importante que se pueda ceñir bien y así evitar las propagación de gotículas.

En cuanto a su duración, hay que consultar las instrucciones porque depende del fabricante, pero lo normal es que no se use durante más de cuatro horas. Si se humedecen o se deterioran habría que tirarlas antes. Y hay que fijarse también en otro detalle: a veces tiene fecha de caducidad.

 


EPI

Este tipo de mascarillas sí que protegen al usuario de la inhalación de contaminantes ambientales –en partículas o aerosoles– tales como agentes patógenos, agentes químicos, antibióticos, citostáticos, etc. Son las famosas FFP1, FFP2 o FFP3. Están homologadas para distintas capacidades de filtrado. Algunas incorporan una válvula de exhalación que reduce la humedad del interior, para así proporcionar más comodidad en general y en especial a la hora de respirar.  

Las FFP1, son aquellas que presentan un 78% de eficacia de filtración mínima y un 22% de fuga hacia el exterior, protegen de residuos no tóxicos y no fibrogénicos de polvo o aerosoles e impide que se inhalen estos y los olores molestos. Por tanto su uso, normalmente, se indica para aquellas ocasiones en las cuales las vías respiratorias pueden irritarse y para evitar olores desagradables.

Las FFP2, son aquellas que presentan un 92% de eficacia de filtración mínima y un 8% de fuga hacia el exterior e impide que inhalemos fluidos tóxicos de polvo, aerosoles y humos.

Las FFP3, son aquellas que presentan una eficacia del 98%, es decir, evitan que traspasen el 98% de las partículas. Esta tipología de mascarilla protege de agentes venenosos, polvo, humo y aerosoles. 

Respecto a su duración, dependen de si en su marcado aparecen como reutilizables (R) o no reutilizables (NR).


Cómo desechar correctamente mascarillas

 

Desde el Ministerio de Sanidad ya se dieron algunas pautas sobre todo para los residuos que se producían en domicilios en cuarentena. Pero, como señalan desde Ecoembes, la preocupación también se ha incrementado entre las personas que usan mascarillas o guantes aunque no tengan una relación directa con personas infectadas. Si no desechamos correctamente estos residuos, además de estar dañando al medio ambiente puesto que no están hechas de materiales biodegradables, podemos contribuir a la propagación del virus.  

En los domicilios con positivos, los pasos a seguir son estos:

  • Los residuos del paciente como, mascarillas o pañuelos, deberán meterse en una bolsa de plástico dentro de un cubo de basura (a ser posible con pedal para evitar cualquier manipulación) puesto en su propia habitación, sin realizar ninguna separación.
  • La bolsa de plástico, bien cerrada, deberá introducirse en una segunda bolsa de plástico.
  • Esta basura se depositará junto al resto de residuos domésticos en una tercera bolsa y, después, se procederá al lavado de manos con agua y jabón de quien haya hecho la manipulación de los residuos.
  • Esta tercera bolsa será la que se deposite en el contenedor de residuos domésticos, es decir, en el contenedor de fracción resto.

Después de seguir estos pasos, los restos de todo el domicilio acaban en el contenedor gris de ‘restos’, donde habitualmente van los residuos que no pueden ser reutilizados.

 En el caso de que en el domicilio no haya casos de coronavirus, el proceso será más sencillo. Tan solo hay que arrojarlas a la bolsa del contenedor de restos, el contenedor donde depositamos los restos de comida, toallitas húmedas, compresas, pañales, etc. La bolsa que contenga las mascarillas deberá ser depositada en el contenedor de ‘restos’.

   Asimismo, es importante que cortemos las gomas de las mascarillas (las que sirvan para sujetarlas a las orejas) antes de tirarlas. Con este sencillo gesto, podemos evitar que las mascarillas se enreden en las patas o el pico de las aves causándoles la muerte.

   Una goma enredada en un pico o pata puede inmovilizar al animal, ocasionarle una infección e incluso, si la estrangula, corre el riesgo de perder la extremidad.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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