Cada respuesta de 100 palabras también implica un consumo promedio de 0,14 kilovatios-hora (kWh), suficiente para alimentar 14 bombillas LED durante una hora. Multiplicado por millones de usuarios, el impacto es abrumador. Si solo el 10% de los trabajadores estadounidenses usara esta tecnología semanalmente, el gasto anual de electricidad equivaldría al consumo energético de todos los hogares de Washington, D.C., de más de 600.000 habitantes, durante 20 días.
Este incremento en la demanda eléctrica ya está generando tensiones en las redes locales, especialmente en estados como Georgia, Arizona y Texas. En estas regiones, los costes más bajos de electricidad han atraído a gigantes tecnológicos que construyen centros de datos a un ritmo acelerado, agravando los problemas de transmisión y abastecimiento. Comunidades locales expresan preocupaciones sobre el impacto ambiental y social, desde el ruido hasta el posible aumento en sus facturas de servicios públicos.
Ante estas cifras, algunas compañías tecnológicas han anunciado iniciativas para reducir el impacto ambiental de sus operaciones. Microsoft, por ejemplo, firmó un acuerdo para comprar toda la energía generada por el reactor nuclear de Three Mile Island, cerrado desde 2019, lo que podría ayudar a mitigar el consumo eléctrico de sus centros de datos. Sin embargo, el reactor no estará operativo hasta 2028, y persisten preocupaciones sobre la gestión de residuos radiactivos.
Google, por su parte, se ha comprometido a reponer el 120% del agua que utiliza para 2030, aunque un informe reciente reveló que apenas alcanzó un 18% de reposición en 2023. Estas promesas, aunque esperanzadoras, a menudo se quedan cortas frente a la magnitud del desafío.
Todo lo que hacemos en internet tiene un impacto. Por ejemplo, el 1 % de las emisiones globales de C02 están generadas por ver vídeos online, y esta cifra podría elevarse al 8% para 2025. También leer (aunque leer libros en papel, en promedio, parece menos contaminante que leer online o en ebooks).
Así pues, en lo tocante a la IA, la industria debe invertir en tecnologías innovadoras que minimicen su huella ambiental. Si queremos disfrutar de todas las ventajas de la inteligencia artificial, no queda otra.