La confianza en el crecimiento económico y la rebaja de tipos disparan un 20% los créditos al consumo
La contratación de préstamos al consumo no para de crecer. Este tipo de crédito personal que se destina a la compra de un electrodoméstico, para adquirir un coche o financiar las vacaciones de verano ha cerrado un primer trimestre dorado tras dispararse un 20%. Según datos del Banco de España (BdE), entre enero y marzo se han concedido 10.656 millones en financiación para este fin, montante superior a los 8.893 millones contabilizados en el mismo periodo de 2024. Varios factores contrapuestos explican esta tendencia.
La favorable evolución de la economía española y la confianza en que se mantendrá han dado alas a los consumidores, que también se han visto animados para apostar por el pago a plazos ante los menores costes de financiación, según apuntan los expertos. Los recortes que viene aplicando el Banco Central Europeo (BCE) desde hace varios trimestres en el precio del dinero, hasta el 2,25% actual, han animado a los hogares a decantarse por un mayor endeudamiento.
En concreto, el tipo medio al que se han aprobado las operaciones se situó durante el tercer mes del año en el 7%, que si bien es inferior al 6,9% de finales del ejercicio pasado, experimenta una bajada significativa desde el casi 7,8% al que cerraron doce meses antes. A lo largo de este ciclo alcista el pico se registró en octubre de 2023, cuando escalaron al 8,2%.
Hay que tener en cuenta que esta tipología de crédito suele ser mucho más accesible para la población en general porque el sector se protege del riesgo con intereses mucho más elevados, de ahí que incluso más que duplique los estipulados para las hipotecas. De hecho, la otra parte de la moneda que explica este ‘boom’ proviene de todas aquellas familias que necesitan liquidez inmediata para sufragar la adquisición de bienes de consumo duraderos. Un análisis realizado por Agencia Negociadora de Productos Bancarios, intermediaria financiera, alerta de que cada vez más personas recurren a estos productos para cubrir gastos corrientes.
«Estamos asistiendo a un cambio estructural en la forma en que las familias españolas gestionan su presupuesto. La financiación, que antes se reservaba para compras extraordinarias, se ha convertido en una herramienta habitual para afrontar gastos esenciales, lo que compromete muy seriamente la estabilidad financiera familiar o personal», remarcan. Todo este conjunto de factores han supuesto un revulsivo para que el volumen de crédito al consumo cierre sus mejores tres primeros meses desde 2008, cuando rebasó los 12.000 millones.
Estos máximos en 17 años son extrapolables al saldo vivo, indicador que mide la cantidad de dinero que aún queda por amortizar, y que ha escalado por encima de los 106.000 millones, algo inédito desde octubre de 2008, justo después de la quiebra de Lehman Brothers. Precisamente fue en marzo del año anterior cuando rompió la barrera de los 100.000 millones por primera vez en tres lustros.
Estos datos fueron cosechados justo antes de que Donald Trump decretara la guerra arancelaria al resto del mundo, por lo que se desconoce si la incertidumbre acerca del mismo o la tasa que finalmente imponga la Casa Blanca a la Unión Europea a los bienes importados pueda desembocar en un freno del consumo.
A la espera de un acuerdo entre Bruselas y EEUU en materia comercial y las consecuencias económicas que puedan desencadenar, el VII Barómetro de préstamos al consumo elaborado por Asufin pone de manifiesto la predisposición a solicitar un préstamo al consumo, que está en máximos. Esta encuesta que recoge opiniones hasta marzo, arroja que alrededor del 34% de los usuarios tienen intención de pedir uno, su cota más alta desde que se empezó a elaborar el barómetro. Un comportamiento que obedece a la mayor propensión a consumir y las condiciones más ventajosas en materia de tipos.
Esto se observa principalmente en las motivaciones que llevan a pedir prestado como pueden ser para costear vacaciones. Pagar los viajes a plazo se erige como uno de los principales motivos solamente por debajo de la necesidad de obtener liquidez, con el 16,30% de la demanda y el 20,40%, respectivamente. En un segundo plano figuran las reformas del hogar, la financiación de estudios, así como la refinanciación de deudas.

