Beber mucha agua puede ser tan malo como no beberla
Beber agua es algo fundamental, especialmente en verano y con temperaturas tan altas como las que estamos sufriendo estas semanas. Con el calor y la sudoración perdemos mucho líquido y electrolitos, por lo que la hidratación es muy importante para tener una buena salud.
La pérdida de electrolitos puede afectar nuestro rendimiento físico y nuestra salud en general. Entre las señales de alarma a buscar ante un desequilibrio electrolítico hay que considerar los calambres, la debilidad muscular, la fatiga, las náuseas, los vómitos, las arritmias o la confusión. Las personas más vulnerables son los mayores, los niños y las personas con enfermedades crónicas.
En los días más calurosos o en los que realizamos ejercicio intenso, la pérdida de agua y electrolitos aumenta. Por ello, los expertos indican que «la reposición de agua y de electrolitos debe realizarse, principalmente, a través de agua, o en ciertos casos por medio de bebidas deportivas». Estas bebidas nos aportan sodio, cloro y, a veces, carbohidratos. Los alimentos como los plátanos, melón, naranjas, aguacates, espinacas, frutos secos, tomates, lácteos o pescados como el salmón también son útiles.
Sin embargo, los expertos también indican que un desequilibrio de agua, ya sea por no tomar lo suficiente o por beber mucha, puede llegar a ser grave para nuestra salud. «El efecto negativo más común provocado por el desequilibrio electrolítico en personas que realizan actividad física es la hiponatremia que, en muchas ocasiones, ocurre por una hidratación inadecuada (beber más de la cuenta)».

