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Cuándo preocuparse por una picadura de avispa

Cuándo preocuparse por una picadura de avispa

La llegada de las avispas depende en gran medida de las condiciones ambientales y meteorológicas. Su actividad se concentra tradicionalmente entre mayo y septiembre, con un pico claro en julio y agosto. Sin embargo, el aumento de los episodios de calor y la disminución de los periodos de frío intenso está alterando este patrón más allá del otoño. Por ello, las picaduras de avispa son cada vez más frecuentes, y muchos se preguntan cuando nos tenemos que preocupar si una de ellas no remite. 

La aparición de dolor, enrojecimiento, picor o inflamación en la zona afectada es «inevitable» y «normal» según los expertos, de forma que «no hay que preocuparse por eso». En cambio, cuando se producen síntomas alejados del lugar en el que se ha producido la picadura, esta sí debe ser estudiada por un alergólogo. Náuseas, vómitos, mareo, fatiga, urticaria generalizada, dificultad para respirar, opresión en el pecho o manifestaciones en otras partes del organismo pueden indicar una reacción sistémica.

La expansión de la avispa asiática o Vespa velutina añade nuevos retos para los especialistas. «La avispa velutina es agresiva y, si se siente amenazada, va a picar». Además, recibir varias picaduras puede incrementar de forma considerable la gravedad del cuadro. Por ello, se recomienda no acercarse ni tratar de retirar los nidos sin la intervención de profesionales.

Para las personas alérgicas al veneno de abejas o avispas, la inmunoterapia puede suponer un punto de inflexión. El tratamiento consiste en administrar, de forma controlada, dosis progresivamente crecientes del veneno responsable para que el sistema inmunitario desarrolle tolerancia.

 

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