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El uso racional de medicamentos es responsabilidad de todos

Los medicamentos no son un juego y deben ser tomados muy en serio. Están sometidos a regulaciones y controles muy estrictos, precisamente por los grandes riesgos que conllevan.

En este sentido, todos los medicamentos están autorizados dependiendo de su relación beneficio-riesgo, es decir, otorgan efectos positivos pero también pueden entrañar efectos adversos o secundarios no deseados. Por este motivo, que un medicamento esté disponible en el mercado no significa que no produzca ningún daño sino que se traduce en que, a la hora de comercializarse el mismo, el beneficio es mayor que los efectos adversos que pudiera tener.

Todos los medicamentos pasan por este proceso, incluso los de venta libre en farmacias sin necesidad de receta. En este caso, sería el farmacéutico el responsable de dispensar el medicamento en las condiciones óptimas y con la información relativa al mismo que fuera necesaria.

En nuestro país, la legislación prohíbe hacer publicidad de aquellos medicamentos que requieran receta médica y regula la publicidad de los medicamentos de venta libre, sancionando con elevadas multas económicas a los que incumplan con lo dispuesto en la normativa.

Sin embargo, aunque la publicidad esté regulada en nuestro país, en muchas ocasiones algunas personas siguen guiándose por lo que puedan escuchar a un amigo o conocido y adquirir medicamentos sin receta y sin ningún control sobre ellos. Asimismo, en los últimos tiempos, muchos han sido los “influencers” que se han dedicado a emitir información y consejos sobre determinados medicamentos de uso tópico para que se utilicen como si fueran cosméticos o que han dado consejos sobre la administración de medicamentos fuera de las indicaciones oficiales de profesionales.

Esta información, o mejor dicho “desinformación”, puede resultar muy peligrosa y tener consecuencias fatales para algunos personas. Por todo ello, nos gustaría dejar hacer hincapié en las siguientes recomendaciones:

  • EVITE LA AUTOMEDICACIÓN.
    • Ingiera los medicamentos como le haya informado su médico, sin olvidar ninguna toma y durante el tiempo establecido.
    • Antes de tomar cualquier medicamento nuevo, consulte a su farmacéutico.
    • Pide la opinión del farmacéutico en dolencias leves que no requieran la visita médica.
  • NO ACUMULE MEDICAMENTOS EN CASA.
    • No tenga una farmacia en casa, un botiquín no es un almacén de medicamentos.
    • No pida más medicamentos que los estrictamente necesarios para el cuidado de su salud.
    • En los tratamientos crónicos retire las recetas a medida que las necesite.
    • Los medicamentos caducados o los que ya no utiliza deposítelos en los puntos SIGRES de su farmacia.
  • SIGA LA INDICACIONES DE SU MÉDICO Y FARMACÉUTICO PARA QUE EL TRATAMIENTO SEA EFICAZ.
    • No hagas caso a las recomendaciones de medicamentos hechas por amigos, vecinos, compañeros, etc.
    • No compres por tu cuenta lo que otras veces te recetaron, aunque entonces te fuera bien.
    • Cuando acuda a los distintos profesionales de salud, médico de cabecera, especialista, dentista, etc… lleve la lista de medicamentos prescrito para su tratamiento de modo que la persona que le va a tratar sepa de su medicación y actúe en consecuencia a favor de su salud.

 

Y recuerde: El uso racional de medicamentos es responsabilidad de todos, desde el médico que los receta, pasando por el farmacéutico que los dispensa y terminando en el consumidor que hace uso de los mismos.

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