Greenpeace denuncia que más del 70% de las capitales de provincia españolas no tienen refugios climáticos
Greenpeace ha denunciado que sólo 16 de las 52 capitales de provincia y autonómicas españolas cuentan con una red de refugios climáticos públicos, según Greenpeace. No hay ninguna en toda Extremadura, Castilla-La Mancha, Cantabria, Asturias, Galicia y ambos archipiélagos.
Estas son algunas de las conclusiones del estudio ‘Ciudades al rojo vivo: refugios climáticos y desprotección frente al calor extremo en España’ que la ONG ha publicado este martes.
Greenpeace ha denunciado que ninguna de las redes públicas de refugios climáticos que han estudiado cumple con «todos los requisitos necesarios para proteger de forma efectiva a la población», es decir, estar abiertos en las horas de mayor calor; estar claramente identificados; ser accesibles; ser cercanos, gratuitos y de libre acceso; tener una zona de descanso; y proporcionar agua de grifo de forma gratuita.
De esta manera, ha explicado que todas las redes de refugios cierran al mediodía, por las tardes, en fin de semana o de manera total durante parte del verano, lo que les resta utilidad. Asimismo, ha criticado que no todos los espacios que han analizado son gratuitos. En este sentido, ha apuntado a que Madrid incluye entre los suyos piscinas municipales, espacios culturales y museos –que requieren de entrada–; San Sebastián o Vitoria, centros comerciales, y Logroño, cafeterías –espacios donde es obligatorio consumir.
A su vez, ha recalcado que muchas ciudades no cuentan con espacios idóneos en cuanto a capacidad y zonas de descanso. De esta manera, Bilbao, Barcelona, Murcia o Sevilla cuentan como refugios climáticos estaciones de transporte, mercados o polideportivos sin especificar si tienen zonas de descanso habilitadas o si el espacio en sí es adecuado.
Asimismo, ha incidido en que varias ciudades enumeran espacios de exterior como parques, plazas o paseos deben contar con sombra suficiente para que la temperatura sea la adecuada, tener puntos de descanso y fuentes de agua disponibles, así como ser seguros y accesibles. De hecho, ha indicado que algunas capitales listan todos los espacios con algo de vegetación sin tener en cuenta las características que los hacen realmente efectivos.
Por todo ello, Greenpeace ha pedido que los ayuntamientos habiliten refugios climáticos efectivos. Además, ha reclamado la implementación de planes de adaptación que transformen el espacio público de los municipios con soluciones basadas en la naturaleza, medidas sociales para reducir la vulnerabilidad de las personas en mayor riesgo, así como contar con objetivos medibles y financiación adecuada. Asimismo, ha demandado un sistema energético «100% renovable democrático, social y ambientalmente respetuoso y justo».
La responsable de la Campaña de Adaptación urbana al cambio climático de Greenpeace, Elvira Jiménez Navarro, ha recalcado que «no basta con enumerar espacios climatizados públicos y zonas verdes de la ciudad» como refugios climáticos. «Hay que habilitarlos para que sean efectivos y puedan proteger realmente a la población más vulnerable. Los refugios climáticos no son una moda, son una medida de salud pública», ha concluido.

