La procesionaria: cómo prevenir riesgos y qué hacer si afecta a tu mascota
La procesionaria del pino es la oruga defoliadora más conflictiva de los pinares mediterráneos ya que sus pelos urticantes pueden afectar a las personas y sus mascotas. Con la llegada de los meses más templados, la oruga procesionaria vuelve a aparecer en parques, jardines y zonas de pinar, convirtiéndose en un peligro para las mascotas.
Si una mascota entra en contacto con la procesionaria, los síntomas suelen aparecer rápidamente: salivación excesiva, hinchazón en la lengua o el hocico, nerviosismo o dificultad para respirar. Ante cualquier sospecha, los veterinarios recomiendan evitar que el animal se rasque o lama la zona afectada, lavar suavemente con abundante agua sin frotar y acudir de inmediato a un centro veterinario, ya que una actuación rápida puede ser clave para evitar lesiones más serias.
El mejor remedio para evitar esta serie de problemas es la prevención. Durante la temporada de procesionaria, conviene evitar pasear por zonas con pinos donde se hayan detectado nidos, mantener a los perros controlados para que no olfateen orugas en el suelo y estar atentos a señales de alerta en parques o caminos.
Por otra parte, también es aconsejable revisar el entorno habitual de paseo y elegir rutas alternativas si hay presencia de estos animales.

