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La Unión de Consumidores alerta sobre el consumo de bebidas energéticas: “un peligro en cada sorbo”

La Unión de Consumidores alerta sobre el consumo de bebidas energéticas: “un peligro en cada sorbo”

A estas alturas, seguramente todos nosotros conozcamos a alguien que tome habitualmente este tipo de bebidas y que, posiblemente, no conozca o ignore los riesgos asociados a su consumo porque solo se ha limitado a percibir los aspectos positivos que de ellas hacen las diferentes campañas publicitarias. Pero, no podemos olvidarnos de los tremendos riesgos asociados a su consumo.

Este tipo de bebidas se caracterizan por contener una combinación de ingredientes que actúan como estimulantes. La cafeína es su ingrediente principal y el más común y es conocido por sus efectos estimulantes que aumentan la alerta y reducen la sensación de fatiga. Asimismo, muchas bebidas energéticas contienen altos niveles de azúcares añadidos, que aportan energía rápida, aunque esto puede conllevar riesgos para la salud. Y, por último, suelen incluir aminoácidos (como la taurina y la L-carnitina), vitaminas del grupo B y extractos de plantas (como el Guaraná o el ginseng) que pueden tener efectos estimulantes adicionales.

Estos ingredientes, consumidos en exceso, pueden provocar unos riesgos asociados que no son ninguna broma. Por ejemplo, el consumo excesivo de cafeína puede provocar un aumento de la frecuencia cardíaca (taquicardias), aumento de la presión arterial que puede poner en riesgo a personas con problemas cardiovasculares, ansiedad, nerviosismo e insomnio, ya que la cafeína es un potente estimulante del sistema nervioso central y, por último, puede provocar dependencia y tolerancia, lo que lleva a que los consumidores de este tipo de bebidas cada vez necesiten consumir más para obtener el mismo efecto. Además, las bebidas energéticas contienen entre 290 y 430 mg. por litro, dependiendo de la marca, cuando las recomendaciones indican que consumir más de 400 mg. diarios de cafeína tiene efectos perjudiciales para la salud en los adultos y, aunque en niños y adolescentes no están claros los niveles seguros, no se aconseja tomar más de 2,5 mg por cada kilo de peso al día.

Además, uno de los hábitos más peligrosos, que lamentablemente se ha vuelto muy común, es la mezcla de bebidas energéticas con alcohol, especialmente entre los más jóvenes. Esta combinación es especialmente problemática porque las bebidas energéticas pueden enmascarar los efectos del alcohol, lo que lleva a que las personas no se den cuenta de cuán intoxicadas están, lo que se puede traducir en un mayor consumo de alcohol, con el consecuente aumento del riesgo de intoxicación etílica y los problemas adicionales que esto conlleva.

¿Qué se entiende por “consumo excesivo”? 

En nuestro país se comercializan hasta cuatro modalidades diferentes de bebidas energéticas en función de la cantidad de cafeína que contienen: de 15, 32, 40 y 55 mg por cada 100 ml., en envases que suelen ir de los 250 ml a 500 ml.

De esta forma, en una sola lata de bebida energética podemos encontrarnos con un rango de entre 80 y 300 mg. de cafeína, lo que equivaldría a cuatro cafés (75 mg.).

En este sentido, el informe que la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) solicitó a un Comité Científico, establece una serie de pautas en función de los kg de peso del consumidor y la composición de la bebida:

  • Los consumidores de 50 kg deben evitar el consumo de bebidas energéticas con más de 32 mg/100ml para evitar alteraciones del sueño.
  • Los consumidores de 60 kg no deben consumir 1000 ml de cualquier bebida energética ni superar 500 ml de estas bebidas con concentraciones de 40-55 mg cafeína/100 ml, por sus alteraciones del sueño y efectos adversos generales para la salud.
  • Los consumidores de 70 kg no deben consumir más de 500 ml de bebidas de 32 mg cafeína/100 ml (o 250 ml/día de bebidas con 40-55. mg cafeína/100 ml) para evitar alteraciones del sueño. Además, no se deben consumir más de 1000 ml de bebidas de 32-40 mg cafeína/100 ml o más de 500 ml de bebidas energéticas de 55 mg cafeína/100 ml para evitar los efectos adversos para la salud.

Datos sobre el consumo de bebidas energéticas entre los jóvenes

En este sentido, la encuesta ESTUDES del año 2023, investigó el impacto y la prevalencia del consumo de bebidas energéticas con alto contenido de cafeína en estudiantes de 14 a 18 años. Los resultados del análisis revelaron que casi la mitad de los estudiantes habían consumido este tipo de bebidas en los últimos 30 días, siendo más frecuente en los chicos (54,4%) que en las chicas (40,7%).

Se observó que los chicos tienen prevalencias de consumo más altas que las chicas en todas las edades analizadas, siendo los 15 años el grupo con mayor prevalencia, mientras que el consumo disminuye ligeramente a los 17-18 años. En el caso de las chicas, se observa una tendencia diferente, alcanzando el consumo máximo a los 16-17 años (42,3%). 

Avances en la regulación normativa 

Desde hace diez años, concretamente en 2014, las etiquetas de estos productos deben incluir la indicación “contenido elevado de cafeína. No recomendado para niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia”, seguido entre paréntesis por la cantidad de cafeína que contiene en miligramos por 100 ml. Estas normas forman parte del Derecho europeo armonizado y se aplican directamente en todos los estados miembros de la UE.

Sin embargo, no existe una regulación específica para la producción y venta de este producto. En lo que respecta a la facilidad de acceso, lamentablemente la compraventa de las bebidas energéticas no está regulada en España. Es decir, que no hay restricciones sobre qué personas las pueden comprar o en qué lugares y condiciones se pueden vender.

Las primeras propuestas de regulación de esta temática en España no llegan hasta el año 2020, que fue cuando empezaron a utilizarse mensajes para limitar el consumo de bebidas energéticas en campañas de redes sociales orientadas a los jóvenes. Pero, no ha sido hasta hace escasamente un mes, cuando hemos conocido los nuevos avances del Gobierno para la regulación legal de esta situación, determinando que excluirá las bebidas energéticas de las cafeterías y máquinas expendedoras de los espacios educativos.

Con el desarrollo de esta nueva legislación se estaría siguiendo el ejemplo de Comunidades Autónomas como Galicia y Asturias, que ya en el pasado año 2023 decidieron implementar una normativa que prohibía la venta de bebidas energéticas a menores de edad, o menores de 16 años en el caso de Asturias, con sanciones de hasta 3.000 euros o más.

Conclusión

Podríamos decir que hay dos cuestiones fundamentales en la prevención de cualquier conducta adictiva: La percepción de riesgo y la accesibilidad o disponibilidad.

Las bebidas energéticas tienen una baja percepción de riesgo, es decir, están socialmente aceptadas entre los jóvenes. De ahí, que sea tan importante promover una mirada crítica, donde, realizar campañas formativas sobre las consecuencias de su consumo y poner en práctica programas de prevención, sean opciones factibles y efectivas para concienciar sobre los peligros que acarrean.

Además, la publicidad de estos productos está presente en numerosos contextos relacionados con los jóvenes, como pueden ser los eventos deportivos y cualquier evento o información que ofrezca un “influencer” por redes sociales. La exaltación de los potenciales efectos beneficiosos de su consumo se dirige especialmente a niños y adolescentes. En definitiva, la publicidad conlleva una normalización del uso y abuso de estas bebidas y esto solo se traduce en la importancia de regular la publicidad, el patrocinio y la promoción de las bebidas energéticas.

Y, por supuesto, no podemos olvidarnos de la importancia de la educación a nuestros más jóvenes para que sean lo suficientemente críticos y estén perfectamente informados de los riesgos que corren al consumir este tipo de bebidas. Esto es un trabajo que debemos compartir entre todos y poner cada uno su granito de arena: Ciudadanos, Administración y, por supuesto, empresas que comercialicen este tipo de bebidas. 

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