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Las claves para que tus contraseñas sean seguras y robustas cuando navegas en internet

Las claves para que tus contraseñas sean seguras y robustas cuando navegas en internet

Seamos sinceros: a casi todo el mundo le da pereza tener buenas contraseñas cuando navega por internet o usa cualquier dispositivo informático. Esto puede deberse a dos factores. En primer lugar, porque no le apetece complicarse mucho la vida al decidir qué poner en su contraseña y cómo hacerla algo más compleja; y en segundo, porque tampoco tiene la fuerza de voluntad suficiente para estar cambiándola de manera frecuente.

Piensa en la puerta de tu casa. ¿La dejarías abierta al salir? ¿Usarías una cerradura fácil de forzar o compartirías la llave con cualquiera? No, ¿verdad? Sin embargo, el 90% de las contraseñas de los usuarios en todo el mundo siguen siendo vulnerables a los ataques de ciberdelincuentes, según el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe). Esto se debe, entre otras cosas, a que muchas personas siguen utilizando combinaciones fáciles de adivinar, como nombres de mascotas o fechas de cumpleaños. Además, estas contraseñas suelen repetirse en varias plataformas.

Los pasos para una contraseña segura

1.- Haz que sea ‘complicada’. Todos podemos caer en los mismos tópicos: poner nuestra fecha de nacimiento o cumpleaños, nuestro nombre, nuestro mismo usuario, el apodo de nuestra mascota… Eso sin entrar en quienes ponen ‘1234’, ‘abcd’, ‘contraseña’ o algo similar, que viene siendo el equivalente a dejar la puerta de casa abierta y un cartel que diga ‘Adelante, no hay nadie’.

Empecemos por lo básico: una buena contraseña tiene que ser larga; idealmente, de no menos de ocho o diez caracteres. Ni que decir tiene que hay que evitar las fechas o nombres clásicos. Apunta esta idea: si la palabra que estás usando viene en el diccionario, no es una buena contraseña. Además, debería tener letras en minúscula, en mayúsculas, número/s e incluso caracteres especiales: un guion normal, un guion bajo, una barra lateral, una arroba… Cuanto más lo compliques, mejor.

2.- No repitas contraseñas. Este es otro clásico: elegir una contraseña y poner la misma en todas partes: tu correo, tus redes sociales, tu app bancaria… A lo sumo, hay quien añade algún número o carácter extra, pero eso tampoco vale.

Sabemos lo que estás pensando: si ya es difícil tener una contraseña complicada, ¿cómo voy a tener veinte? En este punto, te será muy útil disponer de un gestor de contraseñas, que te ayudará no solo a elaborar claves complejas, sino también a tenerlas a mano.

3.- Autenticación multifactor (MFA). Siempre nos hemos acostumbrado, al identificarnos en una web o app, a insertar nuestro usuario (o correo) y contraseña y punto. No es una mala práctica, qué duda cabe, pero podríamos sofisticarla mucho más. Es aquí donde entra la autenticación multifactor (MFA), que reforzará nuestra seguridad. 

4.- Conexiones seguras. Cuando estamos comprando por internet, hay un detalle en el que no siempre nos fijamos: el prefijo que hay en la web a la que nos estamos conectando. Imagina que entras, por ejemplo, en ‘tuecommercefavorito.com’. Antes de esa url, ¿qué aparece? Muy grosso modo, hay dos opciones: ‘http://tuecommercefavorito.com’ o ‘https://tuecommercefavorito.com’. Si aparece la primera, no estás en una web privada; si aparece la segunda, sí. Por ello, asegúrate siempre de que la url de la web incluye ese ‘https’.

5.- Prevención frente a phishing, smishing… Seguramente hayas oído hablar del phishing, una práctica en la que un ciberdelincuente se hace pasar por quien no es y te pide que pinches en un enlace: tu banco alertándote de que tienes un descubierto, tu plataforma de streaming diciendo que ha habido un fallo en tu pago y actualices la tarjeta, la Agencia Tributaria instándote a pinchar para que te paguen una cantidad pendiente… Cuando esto se hace desde un SMS en vez de un email, estaremos ante un caso de smishing.

Huelga decir que, si pinchas en dicho enlace y das tus credenciales, puedes darlas por robadas. Incluso si no las das, puede que, al pinchar, estés instalando un virus en tu ordenador o tu móvil. Ante esto, siempre cabe hacer una llamada a la calma y el sentido común: ni tu banco, ni la DGT, ni Hacienda, ni tu plataforma de streaming… nadie te pedirá nunca que pinches en un link para introducir una contraseña.

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