¿Qué es el upcycling o suprarreciclaje?
En Europa se desperdician 87,6 millones de toneladas de alimentos cada año, lo que equivale a 173 kilos por persona. La Unión Europea quiere reducir a la mitad los desechos alimentarios antes del año 2030. Para lograrlo, no solo hay que controlar los procesos de producción con el fin de evitar que se produzcan pérdidas. También es fundamental reutilizar los restos alimentarios. La industria del sector lleva décadas aprovechando los sobrantes para crear nuevos productos. Estos son algunos ejemplos.
El upcycling es un concepto que se basa en la idea de convertir materiales o productos que ya no son útiles en otros de mayor calidad, valor ecológico y económico. A diferencia del reciclaje convencional, que consiste en descomponer los materiales para usar de nuevo la materia prima, el superreciclaje busca dar una nueva vida a los mismos pero de manera creativa y transformadora.
El término se ha popularizado como una respuesta a los desafíos ambientales asociados con la acumulación de desechos y la explotación de recursos naturales. De este modo, a medida que la conciencia sobre la importancia de la economía circular y la reducción del consumo de recursos se incrementa, el suprareciclaje gana peso como práctica innovadora y creativa que contribuye a promover la sostenibilidad y reducir el impacto ambiental.
El suprarreciclaje comienza siempre con una separación, lo más limpia y pura posible, de los productos secundarios vegetales y animales que se generan durante la fabricación. Por ejemplo:
- la pulpa sobrante de la elaboración de bebidas vegetales (almendra, soja y avena) se puede emplear para crear productos enriquecidos con fibra.
- de las cáscaras de huevo se obtiene carbonato de calcio para elaborar suplementos alimenticios.
Todos los desperdicios alimentarios son susceptibles de ser aprovechados, ya sean productos enteros (pescados, verduras, carnes…) o parte de ellos (cáscaras, peladuras, espinas…).
Si bien es cierto que en la base del reciclaje y el suprareciclaje está la idea de reducir nuestra huella ecológica, una y otra práctica difieren en sus objetivos particulares. El primero recurre a un proceso industrial para transformar los residuos en materias primas con las que, posteriormente, se producirán nuevos objetos o materiales. Sin embargo, el upcycling o superreciclaje apuesta por la reutilización creativa, valorizando así los residuos y alejándose de los modelos de la economía lineal.
En el reciclaje, los residuos se descomponen aplicando diferentes procedimientos que van desde la recogida y clasificación hasta la reconversión, pasando por la trituración o la separación. El fin último es obtener materiales reciclados que serán utilizados en la fabricación de nuevos productos. Pero si hablamos de upcycling el proceso se basa en la creatividad aplicando técnicas y métodos diferentes en función de los materiales y el producto final deseado que, en todo caso, supone una valorización de los residuos.

