Qué es la ‘podredumbre cerebral’, cada vez más común en los menores de 30 años
Mientras que en España la RAE informaba sobre los nuevos términos que ha incorporado, en Reino Unido elegían el término brainrot como su palabra del año. A pesar de que no existe una denominación literal al español, se podría traducir como podredumbre cerebral.
Ha sido la Universidad de Oxford la encargada de nombrar la palabra del año y quien, además, la definía como «un supuesto deterioro del estado mental o intelectual de un individuo, particularmente como resultado del consumo excesivo de contenido online considerados de poco interés«. Este término lleva presente en nuestra sociedad desde hace gran cantidad de años, pero no ha sido hasta que los usuarios de Tiktok lo han descubierto, que no se ha popularizado, obteniendo 37.000 votos para resultar como palabra ganadora.
Las redes sociales y generaciones más jóvenes han usado este término para realizar montajes absurdos desde el humor, por lo que según la universidad, no se trata de un término denigrante. La podredumbre mental no solo afecta al consumo excesivo de redes sociales de los jóvenes, si no que se refiere al efecto que esto supone en la personalidad y mentalidad de cada uno.
Causas y síntomas de la podredumbre cerebral
Es un deterioro que afecta principalmente a la población menor de treinta años y que cuenta con varios síntomas que pueden afectar en diferentes niveles cognitivos. Entre otras, el más común se relaciona con la fatiga mental y la disminución de las diferentes capacidades de cada uno.
Además, el ámbito que se ve más trastocado es el de la comunicación. Este fenómeno implica la dificultad para mantener una conversación sin hacer referencias al contenido de Internet, así como al dificultad para mantener su atención prolongada hacia una tarea en concreto. Además, sin irnos mucho más lejos, puede suponer a largo plazo una mayor pérdida de memoria.
En cuanto a las causas de esto se encuentra un culpable común: la comunicación actual. La tendencia de informar supone un contenido vacío, que no va más lejos de las noticias rápidas y la gratificación al momento. A pesar de que esto facilita el procesamiento de la información, fomenta nuestra pérdida de capacidades de concentración o de reflexión.

