Cómo reconocer la publicidad agresiva o engañosa
Las personas consumidoras y usuarias se exponen a diario a multitud de mensajes comerciales en sus diferentes formatos, ofreciéndoles productos y servicios a través de distintos medios tales como televisión, internet o folletos. En ocasiones, la publicidad que nos llega puede ser ilícita por desleal, engañosa y agresiva.
Toda información que difunda una empresa en su publicidad debe ser exacta y suficiente para que la persona consumidora pueda tomar su decisión de compra con conocimiento de causa. Uno de los mensajes más reconocibles es el de la publicidad agresiva. Ante todo, no se deben adquirir productos o servicios por impulso en función de la publicidad, sino reflexionando acerca de la necesidad de comprar ese producto o contratar el servicio.
Todo lo reflejado en la publicidad es vinculante, es decir, que es de obligado cumplimiento por parte de la empresa. Por este motivo, es fundamental conservar toda la documentación publicitaria, ya que podría ser de mucha utilidad como valor probatorio ante posibles reclamaciones.
Si en la publicidad se ofrecen regalos con el producto o servicio, u observamos que los precios son desorbitadamente bajos (o incluso gratis), debemos tener especial precaución y leer con detenimiento las condiciones a las que están sujetos esos regalos o promociones.

