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El 80% de la basura marina son plásticos

El 80% de la basura marina son plásticos

Los plásticos abruman al planeta, por tierra, mar y aire. El 80% de los residuos que se encuentran en los océanos son residuos plásticos. Así lo indica un nuevo estudio de escala mundial que pone cifras a la composición de la basura marina. El plástico es, de lejos, el material dominante en los océanos, seguido de metal (7%), vidrio (5%) y tela (3%) y otros, como goma, papel, y madera procesada.

Son datos de una investigación publicada en Nature Sustainability, que proporciona el primer diagnóstico global integrado sobre el origen y composición de la basura vertida en el océano. La colaboración entre instituciones y oenegés de 10 países ha hecho posible recopilar datos, procesar de manera homogénea informes dispersos e identificar los productos con mayor presencia en los siete grandes ecosistemas marinos. Esta información es básica para las políticas de prevención.

En proporción, los mayores porcentajes de plástico residual se encuentra en las aguas superficiales marinas (donde representa el 95%); en las costas supone 83% de la basura, y en los fondos marinos profundos alcanza el 77%.

Sin embargo, “los fondos costeros son los principales sumideros de plástico marino”, señala a La Vanguardia Andrés Cózar, investigador de la Universidad de Cádiz y autor principal del estudio

El usar y tirar se ha hecho consustancial al plástico mientras se globaliza la producción y sirve de icono de un modo de consumir.

Diez artículos son el problema

Todo ello se refleja en el origen de la basura plástica hallada. Los artículos de consumo instantáneo o listos para llevar (principalmente bolsas y envoltorios de plástico, recipientes para alimentos y cubiertos, plástico y botellas de vidrio y latas) representaron la mayor proporción de basura en todos los entornos (del 50% al 88%). La única excepción se da en los océanos abiertos, donde la mayoría de las piezas de los desechos hallados procede de las actividades oceánicas (aparejos de pesca…)

Los objetos relacionados con el hogar y la actividad industrial tienen especial relevancia en los fondos y riberas de los ríos, mientras que los desechos del tabaco (paquetes de cigarrillos, fundas plásticas y encendedores) son especialmente abundantes en playas.

Los artículos de origen médico e higiénico suelen aparecer en los fondos marinos cercanos a la costa y se deben a las descargas a través de los inodoros.

Lo más llamativo del estudio es solo 10 productos plásticos representan las tres cuartas partes de todos los artículos encontrados en el mundo.

Los residuos procedentes de actividades al aire libre, principalmente de alimentos y bebidas para consumo instantáneo o listas para consumir, dominan ampliamente en la basura global.

¿Quiénes encabezan este ranking tan poco meritorio? Las bolsas de un solo uso, las botellas, los envases de comida y los envoltorios son los cuatro productos más contaminantes, y acumulan casi la mitad de todos los objetos encontrados.

¿Las causas? Andrés Cózar concluye que “la producción irresponsable de artículos plásticos de un solo uso, el comportamiento inadecuado de algunos usuarios, y los fallos en los sistemas de recuperación” son los causantes de “la fuga” continua de plástico hacia la naturaleza.

La entrada masiva de plásticos en los mares, junto con su persistencia en el medio natural, explican la exagerada presencia de estos subproductos en el océano. “Ya se han diseñado planes de acción contra el plástico en la Unión Europea y el Reino Unido; sin embargo, las restricciones se circunscriban a artículos de un solo uso superfluos o fácilmente reemplazables”, dice Cózar. La capacidad de maniobra se ve reducida por las restricciones que impone la libertad de mercado.

Acciones insuficientes

Entre otras restricciones, la UE ha prohibido el uso de plásticos con artículos como pajitas de bebida, palitos de globo, bastoncillos para oídos y agitadores de bebidas. Aunque estas medidas son acertadas, “en el estudio demostramos que no abordan aún el problema principal”, advierte Andrés Cózar, profesor en la Universidad de Cádiz y coordinador del estudio.

Para evitar o minimizar la producción de estos residuos y evitar la contaminación por basura, los autores abogan como prioridad la prohibición de productos plásticos prescindibles en las actividades de consumo al exterior. 

Y para aquellos productos consumibles al aire libre que se considere indispensables, el estudio sugiere una verdadera aplicación de la llamada “responsabilidad ampliada del productor” (RAP) para que asuma que el artículo que se pondrá en el mercado se convertirá de manera inmediata en basura si no se recicla. 

Asimismo, defienden la implantación de una tasa o depósito reembolsable para los productos que se consuman en el exterior. Ambas medidas se justifican en el “riesgo extra de escape al medio de este tipo de productos”.

Materiales que se degraden: el papel

Asimismo, el estudio recomienda que la sustitución de lo artículos de plástico por alternativas a base de materiales más fácilmente degradables deberían considerar los impactos a lo largo del ciclo de vida completo del producto, incluyendo su producción, transporte, y desechado.

 “Los artículos de papel y cartón, por ejemplo, muestran una presencia muy baja en la naturaleza [1% de media], pero su producción requiere también un abastecimiento sostenible de materia prima”, resalta Carmen Morales, investigadora en la Universidad de Cádiz y primera autora del estudio. 

El equipo de investigadores aplicó un protocolo de armonización para integran de amanera sistemática cada una de las grandes bases de datos disponibles en el mundo. En este trabajo han podido contar con más de 12 millones de registros de basuras estandarizados, permitió conectar y comparar patrones entre ecosistemas y regiones del mundo.

En 2014, Andrés Cózar y su equipo presentaron el primer mapa global de plástico en el océano. Esos trabajos permitieron localizar los cinco grandes giros oceánicos en donde se concentraba la basura plástica marina, y hacia donde se dirige la circulación y el flujo de estos desechos. Sinn embargo, el 99% del plástico recogido en los grandes giros oceánicos en alta mar durante aquella exploración fueron fragmentos menores de 2 centímetros de un tamaño inferior a dos centímetros.

Una gran pregunta nos quedó sin respuesta: “¿dónde estaban las botellas, bolsas, y todos esos grandes objetos que entran al mar?”, apunta Cózar.

De la costa a alta mar

El mejor diagnóstico ha permitido ahora comprobar que el proceso para producir estos plásticos de menor tamaño se inicia en la costa.

“La basura plástica de grandes dimensiones tiene difícil llegar hasta alta mar. El oleaje, por efecto del viento hace que se apile en las costas. Esto es recurrente, y los objetos flotantes vuelven a varar en las costas”, dice Cózar. Su trabajo ha permitido identificar los fondos cercanos a la costa como principal sumidero de esta basura.

“Y el efecto combinado de acumulación y oleaje en las costas hace que se acelere el proceso de fragmentación del plástico”, añade. Las altas temperaturas en las playas también completan este proceso de degradación hasta reducir los desechos plásticos en fragmentos diminutos, los microplásticos. Es entonces cuando pueden vencer al oleaje y, una vez, liberan en el mar abierto, entran en el circuito de transporte que les llevará al centro de las corriente oceánicas.

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