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El jamón y el queso estarán en el sistema Nutriscore, a pesar de las quejas

El jamón y el queso estarán en el sistema Nutriscore, a pesar de las quejas

“No vamos a ceder a ningún tipo de presión”. Esa es la respuesta del Ministerio de Consumo sobre el sistema Nutriscore tras las críticas recibidas y avanzan que el real decreto que regulará este etiquetado se aprobará antes de que termine el año en curso, probablemente inmediatamente después del verano. «Lo importante es entender que el modelo Nutriscore es voluntario y que el objetivo final es introducir un incentivo a las empresas para mejorar la calidad nutricional y también que los consumidores tengan una mejor información sobre el producto que están consumiendo», señalan fuentes del ministerio dirigido por Alberto Garzón.

Aunque las competencias para que este sistema sea considerado obligatorio corresponden a la Comisión Europea, desde Consumo defienden la existencia de un sistema de carácter prescriptivo, «para utilizar esta herramienta como una más de transformación de la dieta y de los patrones de consumo». Asimismo, no dudan en zanjar la polémica al dejar claro que no reclamarán ante los órganos de gobierno de Nutriscore la exclusión del jamón y del queso tras las quejas de los productores de estos alimentos y tal y como sí se hizo finalmente con el aceite de oliva. «Reclamamos que se sacara al aceite de oliva por razones científicas ya que cuenta con unas propiedades nutricionales que no habían sido reconocidas por el algoritmo y por eso seguimos defendiendo que es parte de la dieta mediterránea», indican. Pero «no vamos a mentir ni a decir que otros productos sean excluidos; aquí solo hay razones científicas», añaden las mismas fuentes del departamento dirigido por Garzón.

Desde el Ministerio de Consumo inciden en que el sistema es voluntario y recuerdan que «cualquier sector puede autoexcluirse cuando sea oportuno». No obstante, también destacan que hay una probabilidad alta de que el sistema de etiquetado frontal acabe siendo obligatorio y que, por lo tanto, es mejor incorporarse cuanto antes. Asimismo, las fuentes de Consumo mencionadas subrayan la importancia de no quedarse fuera del etiquetado por razones comerciales, ya que el sistema está presente ya en otros países como Francia, Alemania, Bélgica y Suiza y en estos casos, los productos españoles que no tienen Nutriscore compiten, en consecuencia, en un entorno desfavorable.

Nutriscore, que se basa en un algoritmo que lo que hace es sintetizar la información nutricional de manera gráfica en una escala de colores, ha recibido fuertes críticas desde diferentes sectores empresariales, pero también científicos. Nutriscore no indica si un producto es bueno o malo, solo otorga una puntuación en función de los ingredientes incluidos. Ahora, el sistema de etiquetado frontal es voluntario en nuestro país y queda en manos de las empresas productoras de alimentación el incorporarlo o no hasta que la Comisión Europea decida sobre su obligatoriedad.

En diferentes intervenciones, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, ha llegado a reconocer que Nutriscore no es la panacea, pero ha insistido en que el sistema que mayor consenso genera, a la vez que ha insistido en la importancia de priorizar la ingesta de alimentos frescos. Para el titular de Consumo, optar por este sistema de etiquetado que puntúa a los envasados se debe a que es el que cuenta con más apoyo desde diferentes vertientes de la sociedad. Desde el sector empresarial, grandes compañías (Danone o Nestlé, por ejemplo) ya han anunciado su intención de incluir este semáforo en todos sus productos.

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