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La UE retira un colorante común en dulces y chicles de la lista de aditivos seguros

La UE retira un colorante común en dulces y chicles de la lista de aditivos seguros

La principal autoridad europea para la evaluación de riesgos alimentarios se ha pronunciado a favor de retirar el colorante E171 de la lista de aditivos seguros para la ingesta humana. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria argumenta que no se ha podido “excluir el riesgo de genotoxicidad por el consumo de partículas de dióxido de titanio”.

Este aditivo se encontraba desde hace tiempo en el punto de mira de autoridades sanitarias de países como Francia, que ya prohibió su utilización en 2020. En el resto de la Unión Europea, el dióxido de titanio ha seguido presente en productos como dulces y chicles, entre otros.

¿Qué es el dióxido de titanio?

Se trata de una sustancia de color blanco muy común en la naturaleza que se utiliza en todo tipo de productos cotidianos, desde plásticos y pinturas a protectores solares, cosméticos, dentífricos y fármacos. Este pigmento se utiliza sobre todo para dar brillo, ya que refleja muy bien la luz. Además, posee propiedades aislantes.

En la industria de la alimentación se emplea bajo la denominación de aditivo E171. Es un colorante habitual de muchos productos desde hace más de cincuenta años, ya que previene la degradación de los alimentos y les puede otorgar un llamativo color blanco brillante.

¿Qué riesgos plantea la ingesta del aditivo E171?

Los expertos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria advierten de que “tras la ingesta oral, la absorción de partículas de dióxido de titanio es baja, pero se puede acumular en el organismo“. Asimismo, añaden que “aunque la evidencia de efectos tóxicos generales no ha sido concluyente, en base a los nuevos datos y a los métodos reforzados no podemos descartar el riesgo de genotoxicidad y consecuentemente no podemos establecer niveles de ingesta segura de este aditivo alimentario”.

Por lo tanto, se ha decidido retirar este colorante de la lista de aditivos seguros para el consumo humano no tanto porque se haya demostrado que sea perjudicial, sino porque no se ha podido descartar el riesgo de genotoxicidad. Se trata de una condición indispensable para que la agencia europea pueda atribuirle a cualquier aditivo alimentario un índice de Ingesta Diaria Admisible (IDA) que certifique que su consumo está exento de riesgos en las dosis recomendadas.

Las autoridades sanitarias se esfuerzan en detectar la posible genotoxicidad de cualquier alimento, es decir, intentan averiguar si la ingesta de un componente determinado puede llegar a alterar el material genético de las células. Las sustancias genotóxicas pueden llegar a provocar cáncer, principalmente porque tienen la capacidad de producir mutaciones en la cadena de ADN. En este sentido, la Agencia Internacional para la Investigación contra el Cáncer de la OMS ya ha indicado en el pasado que “el dióxido de titanio es posiblemente cancerígeno para los humanos“.

¿Qué alimentos pueden contener el aditivo E171?

Este colorante se encuentra en numerosos productos dulces, como ciertas gominolas, chocolates, pasteles o bollería, confiriéndoles un llamativo color blanco brillante.

ambién puede formar parte de alimentos como el queso, en el que actúa como conservante, o los chicles. Asimismo, la Autoridad Europea señala que también puede encontrarse dióxido de titanio en productos utilizados en sopas, caldos y salsas. Para saber si un alimento contiene este u otro tipo de aditivos, basta con consultar el listado de ingredientes que suele aparecer en el empaquetado del producto.

¿Ha prohibido la Unión Europea su uso en alimentos?

A fecha hoy, no. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha anunciado las conclusiones de su estudio, llevado a cabo a petición de la Comisión Europea tras las dudas generadas alrededor del aditivo E171. Sin embargo, esta agencia no tiene la potestad de prohibir directamente el uso de ningún aditivo, sino que se limita a remitir su evaluación de riesgos a la Comisión Europea y a los estados miembros de la UE, que serán los encargados de tomar las decisiones oportunas.

Por otra parte, los expertos europeos tan solo circunscriben su análisis al uso del dióxido de titanio en alimentos, por lo que no se plantean posibles riesgos en su utilización en otros productos no comestibles, como plásticos o pinturas.

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