Los peligros de la avispa asiática
La avispa asiática, también conocida como avispa velutina, ha pasado de ser una molestia muy puntual a una amenaza para Extremadura. Esta especie, catalogada como invasora, proviene de Asia. Fue detectada por primera vez en España en 2010 tras adentrarse por la zona de los Pirineos. Desde ese momento, su presencia se ha ido extendiendo por el país.
Desde la Asociación Cacereña de Apicultores indican que esta especie se localizó en Extremadura en 2016, en la zona fronteriza con Portugal, y a lo largo se estos años, pese a que su clima predilecto son las zonas de altura superior a 600 metros, ha logrado ir adaptándose a la región. Hace varios años su presencia podía acabar con un 2% de las colmenas; actualmente ya mata entre un 6% y un 8%. Las zonas más perjudicadas se encuentran en Cáceres, ya que presentan condiciones más idóneas para este insecto (temperaturas, lluvias y altitud). Además, un 80% de las colmenas de las poblaciones cacereñas realizan la trashumancia hacia Castilla y León, que se trata de una de las comunidades más afectadas, y que puede causar que el apicultor traiga a la región de manera inconsciente colmenas de esta especie.
Estos insectos se alimentan de abejas y los ataques que causan son tan severos que pueden llegar a destruir colmenas completas. En cuanto a cómo afecta a los humanos, su picadura posee cuatro o cinco veces más de toxicidad en el veneno que la de una avispa común pero, salvo que la persona a la que pique posea algún tipo de alergia al mismo, no es letal para el común de las personas.

