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Los riesgos del consumo de psicofármacos al volante

Los riesgos del consumo de psicofármacos al volante

En nuestros desplazamientos por carretera los medicamentos son un compañero más de viaje, como apuntan los datos recogidos por la Dirección General de Tráfico. El 30 % de los conductores españoles se encuentra en tratamiento farmacológico y, de ellos, más del 60 % toma dos o más de forma simultánea. Además, la automedicación es practicada por el 30 % de la población. Y esto tiene su peligro. De hecho, el 5 % de los accidentes de tráfico está generado por el consumo de medicamentos, es decir casi 50.000 siniestros con víctimas.

Y es que si bien los fármacos controlan las patologías y mejoran la aptitud ante la conducción (evitan vómitos, por ejemplo), tal y como explican en el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, pueden perjudicar a la conducción porque:

  • su efecto terapéutico esté contraindicado (por ejemplo, los antidiabéticos pueden producir hipoglucemia).
  • produzcan un efecto adverso que afecte a la capacidad de conducir (por ejemplo, los antidepresivos suelen provocar somnolencia).

 Los medicamentos que tienen un mayor efecto en la conducción son los siguientes:

  • Los que actúan sobre el sistema nervioso central, como los antidepresivos, los ansiolíticos o los hipnóticos.
  • Antihistamínicos de primera generación para tratar las alergias.
  • Relajantes musculares.
  • Algunos colirios.
  • Numerosos antineoplásicos e inmunomoduladores.

¿Y cuáles son esos efectos? Pueden repercutir en la conducción de diversas maneras:

  • Somnolencia: el 20 % de los accidentes de circulación ocurren porque los conductores se duermen al volante.
  • Reducción de los reflejos y aumento del tiempo de reacción.
  • Alteración de la percepción de las distancias.
  • Alteraciones oftalmológicas (visión borrosa) o de la audición.
  • Estados de confusión y aturdimiento.
  • Hiperactividad e hiperreactividad.
  • Alteraciones musculares de carácter agudo (espasmos, calambres, etc.)

Muchos de los medicamentos más vendidos interfieren en la seguridad vial. En el 25 % de los fármacos, un pictograma lo alerta en su etiquetado. Consiste en un triángulo equilátero rojo con el vértice hacia arriba y un coche negro en el interior sobre fondo blanco, muy similar a una señal de tráfico, con la leyenda ‘Conducción: ver prospecto’. ¿Su función? Llamar la atención del usuario para que lea en el prospecto del medicamento el apartado ‘Conducción y uso de máquinas’, donde se indican las precauciones que deben tener quienes conducen o manejan maquinaria peligrosa. Aun así, casi la mitad de los automovilistas españoles (46 %) ignora el significado de este pictograma, según se destaca en el estudio ‘Medicación y conducción: un cocktail mortal. Consumo de medicamentos entre los conductores españoles (2010-2019)’, realizado por la Fundación Línea Directa en colaboración con FESVIAL (Fundación Española para la Seguridad Vial).

Sin embargo, otros fármacos no llevan esta señal y hasta los hay que no lo mencionan con claridad en su prospecto (a veces advierten que producen mareos, parestesia, insomnio, etc.), como se detalla en el documento de consenso ‘Fármacos y Conducción’ (elaborado por Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, la Sociedad Española de Medicina de Tráfico y la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria). En estos casos pueden tener poca influencia, pero, en combinación con otros fármacos, puede llegar a ser moderada.

Por eso, conviene tener en cuenta qué producen estos otros medicamentos muy comunes:

  • Antigripales y anticatarrales: somnolencia.
  • Analgésicos: somnolencia, disminución de la capacidad de concentración, mareo, euforia o vértigo.

Pero los medicamentos que de manera especial afectan a la conducción, y sobre los que crece la preocupación, son los psicofármacos. De hecho, están detrás del 13,4 % de las muertes en accidentes de tráfico de 2020, cuando un año antes lo era en un 12 %, según el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF). Y este año podrían ser más, pues el 11 % de los españoles reconoce tomar más de estas medicinas a raíz de la pandemia. Y no sería de extrañar. En los últimos tres años, el número de conductores fallecidos que dieron positivo en estas sustancias aumentó un 40 %.

¿Y qué medicamentos son esos? Los psicofármacos más consumidos por los conductores fallecidos el año pasado fueron antidepresivos y benzodiacepinas (ansiolíticos). Pero hay más medicamentos peligrosos para la conducción. Estos son sus efectos:

  • Ansiolíticos: somnolencia, disminución de la atención y disminución de la capacidad de reacción.
  • Antidepresivos: nerviosismo, ansiedad, somnolencia, alteración de la coordinación, visión borrosa, fatiga, hipotensión.
  • Hipnóticos, como los que tratan la ansiedad: somnolencia, disminución de la atención y disminución de la capacidad de reacción.
  • Antiepilépticos: somnolencia, mareos, visión borrosa, fatiga, sensación de debilidad.
  • Relajantes musculares: fatiga, mareos, somnolencia y disminución del tono muscular.
  • Antipsicóticos: somnolencia, mareo, agitación, calambres, cansancio, hipotensión.
  • Antiparkinsonianos: somnolencia, episodios repentinos de sueño, espasmos, visión borrosa, confusión.
  • Antimigrañosos: somnolencia, mareos,
  • Anestésicos: alteraciones de la visión, disminución de reflejos, automatismo muscular y somnolencia.
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