Usar mal el aire acondicionado del coche puede hacer que el consumo de combustible aumente mucho más de lo necesario
El uso del aire acondicionado en un coche de combustión añade, según los cálculos del Real Automóvil Club de España, entre un 5 y un 10% al consumo de combustible en circulación normal. Lo cierto es que se trata de una cantidad asumible y difícilmente evitable en pleno verano español. Lo que casi ningún conductor sabe es que ese porcentaje puede triplicarse si el aparato se utiliza mal. La propia DGT sitúa en el 30% el sobreconsumo que puede provocar mantener una temperatura interior por debajo del umbral razonable. La diferencia entre un uso adecuado y un uso incorrecto del aire acondicionado supone, en la práctica, varios cientos de euros al año.
El primer error que se comete
La tentación de girar el mando hasta el mínimo cuando se entra en un coche recalentado por el sol de agosto es casi universal, por mucho que la recomendación sea resistirse a esta tentación. La temperatura interior ideal, tanto por criterio de eficiencia energética como por criterio de confort y seguridad al volante, se sitúa entre los 21 y 23 grados centígrados.
Por debajo de dicha franja, el compresor del aire acondicionado, que es el componente que consume la potencia extraída al motor, se ve obligado a trabajar al máximo régimen durante períodos más prolongados para alcanzar y mantener la temperatura. Cada grado adicional por debajo de los veintidós supone un incremento aproximado del cinco por ciento de consumo de combustible. Fijar el termostato a dieciocho grados en lugar de a veintidós no acelera el enfriamiento del habitáculo, sino que prolonga el esfuerzo del compresor y, por tanto, el consumo del motor.
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