En el Día Mundial de la Alimentación, alertamos sobre el problema de la obesidad infantil
Desde 1979, cada 16 de Octubre el Día Mundial de la Alimentación, creado por la Confederación de la Organización de las Naciones Unidas Para la Agricultura y la Alimentación (FAO) con la finalidad de concienciar a los pueblos del mundo sobre el problema alimentario mundial y para fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza, dando a conocer todos los problemas que hay detrás.
Desde la Unión de Consumidores de Extremadura nos unimos a la celebración de este día, porque la alimentación es un acto de consumo necesario e imprescindible para la vida humana, y un derecho de todos, tal y como está recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Pero si bien la prioridad es paliar el hambre, este lema apunta a que en las sociedades más desarrolladas debería haber también un cambio drástico en las dietas, para prevenir un gravísimo problema que es la obesidad (y las diversas patologías asociadas a ella), que puede afectar negativamente al resto de la existencia del individuo.
Por primera vez en la historia, el número de niños y niñas con obesidad supera al de menores con insuficiencia ponderal, un giro sin precedentes en el mapa global de la salud infantil. Así lo refleja el nuevo informe de UNICEF Alimentando el negocio.
Este estudio refleja que, actualmente 188 millones de niños y adolescentes en edad escolar —uno de cada diez— viven con obesidad, una condición que los expone a enfermedades potencialmente mortales como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, problemas cardiovasculares o incluso algunos tipos de cáncer.
Nutrirnos no solo implica comer, sino que resulta básico hacerlo de forma sana y equilibrada. Para ello es fundamental ingerir una gran variedad de alimentos: vegetales, frutas, carnes, pescado, cereales, etc. con el fin de que aporten al cuerpo todos los nutrientes necesarios.
Los escolares procedentes de familias con rentas más bajas tienen peores hábitos alimentarios y son el colectivo más vulnerable a sufrir exceso de peso.
Nuestra forma de alimentación ha cambiado y la famosa dieta mediterránea ha sido sustituida por otros alimentos menos saludables: se consume más carne, y menos legumbres, los derivados lácteos azucarados se imponen frente a la leche, la bollería industrial prevalece sobre el pan tradicional, se dejan de consumir productos frescos para pasar a ingerir más derivados cárnicos y platos preparados, mucho más ricos en grasa y sal.
Cómo actuar contra la obesidad infantil, tarea de todos:
- Dieta sana y equilibrada. Al adquirir los alimentos, elije frutas y verduras. Reduzca los alimentos procesados, como galletas dulces, galletas saladas y comidas preparadas, que suelen tener un alto contenido de azúcar, grasas y calorías. Siempre tenga a disposición colaciones saludables. Limite las bebidas azucaradas y la comida rápida.
- Controlar las cantidades de azúcar ingeridas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que la cantidad de calorías diarias recomendada no debe ser mayor del diez por ciento, ni menor del cinco por ciento. Ojo con los azúcares ocultos que aparecen en los etiquetados con los sobrenombres como: concentrado de zumo de fruta, miel, lactosa, glucosa, jarabe de maíz de alta fructosa, sacarosa, dextrosa, jugo de caña, malta, melazas, etil maltol y maltodextrina.
- Mantenerse físicamente activos, al menos durante la hora diaria recomendada, conviene que dediquen ese tiempo a salir a caminar, a correr, a nadar o a montar en bici.
- Enseñar a los niños la cultura nutricional. No ofrecer los alimentos como premio o castigo, ya que podría asociar los dulces como alimentos buenos y las frutas y verduras como malo.
- Las administraciones deben de aplicar políticas encaminadas a luchar contra este problema (en el etiquetado, publicidad, composición de los alimentos…), controlar su cumplimiento. Se hace necesario la puesta en marcha sobre la regulación de la publicidad de los alimentos insanos.
- La industria, debe apostar por alimentos más equilibrados, con menos contenido en azúcar, sal y grasas.

