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Videojuegos, adolescentes y niños: ¿A qué peligros se exponen?

Videojuegos, adolescentes y niños: ¿A qué peligros se exponen?

La industria del videojuego facturó casi 1.500 millones de euros en 2019 gracias a los 15 millones de videojugadores que hay en España y que dedican, de media, 6,7 horas semanales a consolas, smartphones y ordenadores. Entre ellos destaca un sector, el de los menores: el 75% de los niños de seis a diez años consume videojuegos; cifra que se reduce mínimamente entre los 11 y los 14 años hasta el 68% y que, prácticamente, se mantiene desde los 15 hasta los 24, donde son el 66% de los jóvenes los que juegan, según los datos de la Asociación de Videojuegos de España (AEVI).

Los padres tienen que saber que, cuando permiten a su hijo usar una consola, esa conectividad en red les está exponiendo a los mismos riesgos que tienen las redes sociales”, explica Manuel Ransán, responsable de ciberseguridad para menores en INCIBE. Es decir, que los menores pueden entrar en contacto con desconocidos, estar sujetos a intentos de fraude o de extorsión por parte de acosadores, o desarrollar cierta adicción hacia estos productos y servicios.

¿HAY ALGUNA FORMA DE EVITAR QUE LOS MENORES SE “ENGANCHEN”?

“Es complicado, porque es una industria que cada vez diseña videojuegos y otros servicios de manera más adictiva para los usuarios”, dice David Cortejoso, psicólogo sanitario especializado en problemas con las nuevas tecnologías.

Por eso, es esencial prestar una educación digital lo más adecuada posible a los menores. Lo primero es estar informado de los peligros, riesgos y ventajas de los videojuegos y, después, establecer normas, límites, horarios y situaciones que se adapten a ellos lo máximo posible. Para ello, como indica Manuel Ransán, hay que dedicar tiempo y esfuerzo a entender cuál es el entorno en el que está el menor,acompañarle durante su aprendizaje, dialogar con él para conocer sus motivaciones y trasladarle la experiencia vital y el sentido común de los mayores. Por último, intentar explorar y navegar junto a ellos puede ayudar a ser vigilantes de lo que hacen y no hacen durante el tiempo de juego, pero sin que se sientan “sobreprotegidos”.

¿LA ADICCIÓN A LOS VIDEOJUEGOS PUEDE DERIVAR EN OTRO TIPO DE ADICCIONES?

Es una de las posibilidades. Actualmente, todo el abuso de videojuegos es una de las mayores demandas en cuanto a consultas entre los profesionales de la Psicología.

“En muchos de esos juegos, además, se están incorporando técnicas y vicios extras que están asociados al juego de azar. Con lo cual es fácil que se esté entrenando a estos menores en técnicas que puedan provocarles luego cierta ludopatía”, aclara David Cortejoso.

¿CÓMO SE EXPLICA LA DIFERENCIA ENTRE UN JUEGO BENEFICIOSO Y UNO DE RIESGO PARA LOS MENORES?

No todos los videojuegos son malos o adictivos. Algunos sirven para “entrenar habilidades, son entornos donde el menor ejercita ciertas capacidades y en los que puede desarrollar su autoestima, colaborar con otros usuarios y trabajar en equipo”, explica el psicólogo. Igualmente, es útil establecer horarios de juego y distribuir y equilibrar esta con otras actividades igual de importantes para su desarrollo.

Además, informarse sobre la recomendación de edad del videojuego previene de comprar determinados videojuegos y servicios inadecuados para los más pequeños. En ese sentido, sistemas de clasificación por edades pueden servir a los mayores para saber si es apto o no. Uno de ellos es el código PEGI, que también incluye etiquetas que clasifican los contenidos de riesgo de los videojuegos: escenas violentas, de carácter sexual o con un lenguaje no apropiado.

¿QUÉ OCURRE CON LOS VIDEOJUEGOS CON CONEXIONES ONLINE Y ACCESO A CHAT CON OTROS USUARIOS?

La opción de multijugador online expone a los menores a peligros como el ciberbullying o el grooming, que es el “acoso de un adulto a un menor con un fin claro de índole sexual” como puede ser el de obtener de él o ella fotografías o vídeos.

Tal y como cuenta Cortejoso, lo que hacen los y las groomers es explorar toda la información del menor en Internet para conocer sus gustos y edad, con quién contacta, o qué servicios utiliza para establecer una relación de amistad con él.Utilizan los chats de estos juegos para ganarse la confianza de los menores y, después, intentan engañarles para pedirles lo que realmente quieren por otras vías de contacto.

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