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Desvelan los efectos perjudiciales de un consumo excesivo de alcohol a diario

Desvelan los efectos perjudiciales de un consumo excesivo de alcohol a diario

Un reciente estudio publicado en la revista ‘Nature Communications’ aborda la diferencia entre los riesgos para la salud asociados a las borracheras ocasionales y el consumo diario de alcohol dentro de límites moderados. Este estudio, que ha generado sorpresa, busca dilucidar cuál de las dos formas de consumo de alcohol resulta más perjudicial para la salud.

La investigación sugiere que la cirrosis hepática, generalmente vinculada al abuso crónico de alcohol durante años, también puede darse por episodios puntuales de consumo excesivo de alcohol. Este estudio indica que incluso las borracheras o intoxicaciones etílicas ocasionales, como las que ocurren una vez a la semana, podrían ser un factor de riesgo para desarrollar esta enfermedad hepática mortal. Cabe señalar que las enfermedades hepáticas son una de las principales causas de muerte prematura a nivel global.

Por su parte, el Dr. Steven Bell, autor principal del estudio, enfatizó que estas enfermedades hepáticas, particularmente las relacionadas con el alcohol, han aumentado durante la pandemia de COVID-19. El estudio proporciona herramientas vitales para identificar a quienes corren mayor riesgo, permitiendo dirigir intervenciones más efectivas.

¿Cómo afecta el alcohol a la salud?

La directora ejecutiva del British Liver Trust, Pamela Healy, destaca la importancia de conocer un estudio que revela cómo la forma de consumir alcohol impacta la salud. Según la investigación, el consumo excesivo y rápido, como ingerir 12 unidades de alcohol en un solo día, aumenta tres veces el riesgo de desarrollar cirrosis relacionada con el alcohol. Esta probabilidad es aún mayor en quienes tienen un patrón compulsivo de consumo y también han sido diagnosticados con diabetes tipo 2.

El enfoque del estudio liderado por Linda Ng Fat, del University College de Londres, se diferenció al analizar el patrón de consumo de alcohol en relación con las enfermedades hepáticas. Los investigadores llegaron a la conclusión que este patrón era un indicador más preciso del riesgo de enfermedad hepática que la cantidad total de alcohol consumido. También señalaron que el riesgo de enfermedad hepática aumentaba con la interacción de múltiples factores de riesgo.

El estudio realizado por investigadores del University College de Londres, el Royal Free Hospital, la Universidad de Oxford y la Universidad de Cambridge revela que las personas que tienen una predisposición genética al riesgo de cirrosis relacionada con el alcohol y consumen alcohol en exceso tienen hasta seis veces más probabilidad de desarrollar la enfermedad en comparación con aquellos que beben dentro de los límites diarios y tienen una menor predisposición genética a esta afección.

Detectaron tres factores de riesgo -consumo excesivo de alcohol, predisposición genética y presencia de diabetes tipo 2-, los cuales, combinados con ciertos patrones de consumo de alcohol, podrían jugar un papel más relevante en el desarrollo de la cirrosis hepática que el volumen total de consumo. Estos factores individuales aumentaban el riesgo de enfermedad hepática incluso cuando se consideraban de manera independiente. Las investigadoras indicaron que el riesgo para aquellos con una alta predisposición genética era cuatro veces mayor, mientras que para los diabéticos tipo 2 era el doble.

Daños en el hígado

El hígado, afectado por el abuso de alcohol, puede sufrir daños progresivos que pasan desapercibidos hasta fases avanzadas de enfermedad hepática. En etapas iniciales, se generan procesos oxidativos que resultan en la acumulación de grasa hepática, conocida como esteatosis o hígado graso. En esta fase, generalmente no hay síntomas notables ni alteraciones en los análisis, aunque una ecografía podría mostrar un hígado más brillante debido a la grasa acumulada. Detener el consumo de alcohol puede revertir este daño, pero si persiste, los cambios inflamatorios pueden llevar a enfermedades de carácter grave, como cirrosis hepática irreversible o incluso cáncer de hígado.

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