El 56% de los consumidores está dispuesto a comprar productos con envases plásticos más sostenibles
Un 56% de los consumidores está dispuesto a comprar productos con envases plásticos de menor impacto ambiental. Sin embargo, solo un 30% estaría dispuesto a adquirirlos si tuviera que pagar un poco más.
De esta encuesta se desprende que el 51% de los españoles preferiría comprar productos sin envase, pero si no es posible prescindir de ellos, estarían dispuestos a comprarlos en envases más sostenibles como los bioplásticos, un plástico que usa fuentes renovables en lugar de derivados del petróleo y cuyos residuos son compostables y, por lo tanto, resultan más respetuosos con el medio ambiente.
Sin embargo, esta tarea no resulta fácil, pues en muchas ocasiones esta información no está presente en las etiquetas de los productos. Un 59% de los consumidores españoles cree necesario que el etiquetado indique el ciclo de vida del producto. Un porcentaje similar (58%) de encuestados cree también que los envases con bioplásticos deben indicar el origen del material y su porcentaje.
Otro aspecto relevante es en qué contenedor deben depositarse estos envases bioplásticos al desecharlos. En este sentido, un 39% de los encuestados preferiría hacerlo en máquinas de retorno que permiten una recompensa directa al consumidor, frente a un 35% que optaría por echarlo al contenedor de envases del que luego se separarían para tratarse específicamente, mientras un 18% considera que debe hacerse en el contenedor orgánico para compostaje y solo un 8% en el contenedor de resto.
La mayoría de los encuestados está a favor de que su comportamiento con los residuos influya en las tasas que pagan por la gestión de los residuos municipales, pero prefieren que se premie al que lo hace bien (por ejemplo, a través de esas máquinas de retorno) en vez de penalizar al que lo haga mal pagando según la cantidad generada o según hagamos la segregación en casa. Así, un 62% apoya que la tasa de gestión de residuos se centre en recompensa directas de buenas prácticas, frente al 20% que considera que se debe basar en la cantidad de residuos generados por cada consumidor y un 19% en cómo se lleva a cabo la clasificación.

