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¿Hamburguesa y leche? El debate de los productos vegetales llega a Bruselas

¿Hamburguesa y leche? El debate de los productos vegetales llega a Bruselas

El Parlamento Europeo votará hoy dos enmiendas que, de ser aprobadas, prohibirán –la 165– que, por ejemplo, una hamburguesa vegetal se pueda publicitar o estampar en su envase la palabra hamburguesa. Por otro lado, la 171 reafirma la prohibición ya vigente de que las leches, el queso o el yogur de origen vegetal puedan denominarse como tales, pero va mucho más allá y también propone ampliar las restricciones en el etiquetado de las alternativas vegetales a los lácteos.

Concretamente, propone prohibir que las leches vegetales, por ejemplo, puedan incluir en el etiquetado que son una alternativa sin lactosa para las personas que tienen intolerancia a este azúcar. Tampoco se permite incluir información que permita al consumidor identificar los productos con un menor impacto ambiental. Y por último, prohíbe la información alimentaria y sobre salud, como por ejemplo el contenido de grasa de un producto, de los “lácteos” de origen vegetal.

“No se puede usar ni un envase, ni nada que recuerde al de los productos de origen animal”, explica Jordi Fàbregas, director general de Upfield Iberia. “Ya asumimos que no se puedan usar palabras como hamburguesa, leche o queso, pero las personas tienen que poder decidir, y para hacerlo es importante que tengan el máximo de información. Son enmiendas que no velan por los intereses de los consumidores”, asegura Fàbregas.

Pero desde el sector cárnico y lácteo aseguran que “lo único que hacen estas enmiendas es trasladar a la regulación lo que ya dice la jurisprudencia”, dice Luis Calabozo, director general de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil).

Por el contrario, para Cristina Rodrigo, directora de ProVeg España, “hay una gran diferencia entre regular y limitar. Lo que proponen estas enmiendas es un proteccionismo absurdo que demuestra una clara voluntad en contra de la innovación, que además contradice la estrategia de la granja al plato de la propia UE”.

Por su parte, desde la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice) aseguran que “rechazamos la utilización incorrecta y usurpación de las denominaciones de las carnes y sus derivados, ya que esta práctica puede inducir a error a los consumidores sobre su verdadera naturaleza y composición, ya que son productos, que por su producción, ingredientes y cualidades nutricionales, poseen unas características y valores nutricionales muy diferentes”.

Del otro lado, los productores de carne y lácteos de origen vegetal esgrimen que tal confusión no existe, como lo demostraría un estudio llevado a cabo entre más de 3.000 españoles, en el que entre el 70% y el 80% de los encuestados asegura que distingue entre las diferentes alternativas y sabe decir si el origen es vegetal o animal. “La gente lleva tiempo usando estos términos y sabe de qué están hablando”, explica Rodrigo. “A un coche eléctrico, ¿no se le puede llamar coche?”, añade Fàbregas.

“Que se pueda decir que tal producto es una alternativa a un producto de origen animal no debería ser un problema”, señala Fàbregas. A lo que Rodrigo añade que “la realidad es que el consumidor cada vez está más preocupado por saber el origen de lo que come” y por tanto “todo lo que vaya en la dirección de la transparencia y de hacerle la vida más fácil no debería estar prohibido”, concluye Fàbregas.

Pero para Calabozo “no se trata de productos sustitutivos los unos de los otros, ya que nutricionalmente son distintos, y por eso hay que mantenerlos diferenciados o pueden aparecer problemas de salud pública, si alguien compra y consume por error el que no debe. Además, a los productos de origen vegetal se les atribuyen cualidades superiores que no tienen”.

Al rechazo a las dos enmiendas se ha sumado la Organización Europea de Consumidores, y la European Alliance for Plant-Based Food, pero empresas cárnicas como Campofrío, Valls Companys, Argal o una multinacional como Unilever también han mandado una carta a los eurodiputados españoles mostrando su rechazo, lo que pone de manifiesto –una vez más– que la alimentación vegana es una opción alimentaria al alza.

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