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Las claves de la subida de la factura de la luz durante el temporal y la ola de frío

Las claves de la subida de la factura de la luz durante el temporal y la ola de frío

El pasado fin de semana, marcado por la borrasca Filomena, tuvo su impacto sobre el bolsillo de los consumidores por la subida que experimentó la factura de la luz. Y las inclemencias no han acabado, ya que esta semana recorrerá España una ola de frío intenso que amenaza con dejar buena parte del país bajo cero con temperaturas mínimas jamás registradas.

Mientras que se lanzan estos ataques políticos, la factura de la luz sigue disparada. Los motivos del alza de la energía en lo que va de 2021 son varios, según los expertos consultados: una mayor demanda energética para combatir el frío, una menor producción de energías más económicas como las renovables por las condiciones meteorológicas, el aumento del precio del gas natural y el alza del valor que las eléctricas tienen que pagar por las emisiones de CO₂. Estás son las claves del encarecimiento de la electricidad:

La creciente participación de las renovables en el mix energético, mucho más económicas que las que emplean combustibles fósiles, ayuda a rebajar el precio de la luz en condiciones normales. Sin embargo, en los últimos días se está generando menos energía solar y eólica, por lo que el mercado tiene que tirar de energías más caras como las que producen las centrales térmicas de carbón o de ciclo combinado. Esta última utiliza como fuente de alimentación principal el gas natural, que también se ha encarecido por problemas de suministro en Argelia, además de por una demanda mucho mayor en el resto de países para combatir el frío. ¿Resultado? Una energía todavía más cara de producir.

“El aumento del valor de la energía se produce por la conjunción de varios factores: el temporal (a bajas temperaturas, más demanda), días de poco viento, así como otros costes al alza, que también son muy relevantes: la subida del gas y del precio por la emisión de CO₂”, argumenta Carlos Fernández, responsable de Energía PwC España.

La fijación de precios en el mercado diario se realiza mediante un proceso complejo de casación en el que las empresas generadoras de electricidad y las compañías comercializadoras lanzan cada día sus ofertas para cada hora de la jornada siguiente. El equilibrio entre oferta y demanda es el que determina el precio. Tienen prioridad las energías más baratas, como las renovables o la nuclear. Y las más caras, como las generadas en centrales de ciclo combinado o el carbón, son las últimas en entrar en el sistema. El precio final que se paga por esa energía a todas las centrales lo determina la última oferta que cubre la demanda. Por tanto, si con las más económicas se logra abastecer toda la demanda, se pagará por la energía un precio más bajo. Sin embargo, si no consiguen cubrir toda la demanda, se incorporarían otras fuentes más caras, encareciendo el valor de todo lo que se consuma.

Tras analizar el proceso de fijación de precios, se entiende que a mayor demanda, más difícil será cubrir todo lo que se necesita solo con las fuentes energéticas más económicas. Y este momento de frío intenso eleva el consumo: a temperaturas más bajas, mayor demanda energética. Con esto, en la práctica, el mercado se ve obligado a tirar de fuentes más caras que aumentan los precios. Además, estas energías ya de por sí caras, ahora lo son todavía más por la apreciación del gas natural.

En momentos de temporales y olas de frío como el actual, la producción de renovables también se resiente. La eólica, que en 2020 aportó casi el 22% de la producción total, es capaz de generar menos por dos motivos: por falta de viento o justo por lo contrario, por una velocidad demasiado elevada que impide a los molinos trabajar por cuestiones de seguridad. El resultado es el mismo: escasa producción. La solar también genera menos, en su caso porque hay menos horas de sol. Esto deja más demanda sin cubrir, que se tiene que abastecer por fuentes energéticas de respaldo, como las centrales de ciclo combinado, más caras.

En esta ocasión, comparado con lo que ocurrió en años anteriores, está impactando sobre el recibo de la luz la subida del gas natural, según los analistas consultados. Esta apreciación se debe, por un lado, a la reducción del gas importado de Argelia por un problema de suministro en el país. También influye la mayor demanda de gas en toda Europa por el frío, así como el tirón de los países asiáticos. Hay que añadir a la ecuación el pago por los derechos de emisión: las empresas tienen que pagar ahora más por estos derechos de emisión de CO₂ y eso las eléctricas lo incluyen en sus ofertas como un sobrecoste más.

“El hecho de que haya más demanda aumenta precios porque se necesita más energía. Pero lo que está aumentando más el valor en la práctica es que hace frío en todo el hemisferio norte y la creciente demanda de energía. Además, el gas, que el año pasado estaba en precios mínimos, ahora está subiendo de forma diaria desde inicios de diciembre, lo que encarece más todavía la generación”, explica Francisco Valverde, consultor y analista del mercado eléctrico. Coincide en este análisis Fernández, de PwC España, y avisa de que seguirá así durante un tiempo: “El precio del gas va a seguir alto una temporada porque en el mercado de futuros sigue disparado”.

El incremento del precio de la electricidad en el mercado mayorista no se traduce en un aumento con la misma intensidad en la factura de la luz, ya que el consumo solo supone entre un 35% y un 40% de la factura. En la tarifa regulada —conocida como precio voluntario para el pequeño consumidor o PVPC—, el coste de la electricidad consumida se determina en función de la cotización diaria. En cambio, los consumidores que estén en el mercado libre pagarán por kWh el precio acordado con la compañía comercializadora con la que tengan contratado el suministro, aunque sea más bajo, hasta que se revise dicho valor por contrato.

Por este motivo es por el que la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha pedido que no se cree alarmismo entre las familias por el incremento del precio mayorista de la luz porque no se reflejará en el recibo que paga el consumidor final, o lo hará a lo sumo “en unos cuantos euros”.

El resto de la factura, ajeno a los vaivenes del precio de la energía, lo forman los costes fijos de los peajes (con esto se paga la distribución de la electricidad) e impuestos. Otro factor destacado para que el coste de la energía se traslade al recibo en mayor o menor medida será la potencia que tenga contratada cada consumidor.

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